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Menos riqueza natural y desdichas son lo que hasta ahora han dejado unos veinte incendios forestales, también convirtieron en cenizas 11 casas humildes, de igual número de familias de Las Minas, en la Región Autónoma del Atlántico Norte.

Las 11 casas, que de pronto, según las familias afectadas, las encontraron totalmente quemadas, estaban ubicadas en nueve comarcas del municipio de Siuna.

Sólo con lo que ese día andaban puesto quedaron las familias afectadas. La última casa siniestrada de ese tipo es la de de Emilia Amador, una campesina soltera a cargo de seis hijos menores, que edificó su hogar de pobre en el lugar llamado Campo Dos de esa localidad.

Cultivo y fuego

En todos los casos hay cierta similitud en los hechos, comenzando con el tipo de construcción de casas, y lo interesante es que la mayor parte de las familias afectadas afirman que se encontraban cultivando la tierra en el instante que sus casas se consumían.

Es muy común en las casas campesinas dejar fogones encendidos, y éstos, mediante la fuerza del viento provocan llamas, las que aumentan y se propagan, y son quizás estas imprudencias las probables causas de los desafortunados incidentes.

Tenemos menos bosques

En cuanto a los incendios forestales, según el informe de Defensa Civil en Las Minas, afectaron un mil 282 hectáreas de bosques de pinos y latifoliados, principalmente en Prinzapolka y Rosita.

Hasta el último fin de semana se quemaron 352.05 hectáreas de bosques de la especie conífera en Wasaking, comunidad indígena tuahska, de la recién declarada nación mayangna.

Pero la magnitud de ese problema se reflejó más en los llanos de Alamikamba, cabecera municipal de Prinzapolka, donde tres focos de incendios forestales carbonizaron 825 hectáreas. En total fueron afectadas un mil 177.25 hectáreas de bosque de pinos.

También latifoliado

Asimismo, el bosque latifoliado, al igual que el área de tacotales, de cultivos y pastos, también fue afectado en el área rural de Rosita, siendo el registro de 104.75 hectáreas, según Defensa Civil.

En todos los casos, la fauna silvestre quedó atrapada por las llamas, y otra diversidad de animales con mejor suerte logró huir, de tal manera que no sólo se afectó la masa boscosa, sino la biodiversidad en esas áreas.

Algunas causas de los incendios presuntamente fueron no realizar las recomendadas rondas para evitar que el fuego se propagara, haber lanzado una chiva de cigarro encendida a la orilla de alguna vía y dentro de un área montañosa, además, fuego con intenciones de protestas por el asunto de la explotación y comercialización de la madera.

Indiferencia

Lo preocupante de estos hechos es la indiferencia y actitud pasiva de pobladores y autoridades de la zona, principalmente de Prinzapolka, que teniendo varios focos de incendios cerca del poblado no se inmutaron.

Lo más importante en la zona es que todos los días está lloviendo por las tardes, aplacando con ello todo incendio forestal.