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SAN CARLOS
La organización que trabaja en la prevención y el combate contra la violencia sexual e intrafamiliar en la niñez, adolescentes, jóvenes y mujeres, denominada “Aretes”, celebró su Primer Aniversario de fundación evaluando los resultados de su trabajo, que la ubica como única en su género en el departamento de Río San Juan, permitiendo romper con el silencio y ha contribuido a hacer justicia y prevenir el fenómeno que afecta mayoritariamente a las mujeres.

Hilde Duval y la doctora Iveth Soza, presidenta de la Fundación San Lucas y directora de Aretes, respectivamente, destacaron los logros de la organización que constituye una puerta de entrada para las víctimas de violencia y ha incidido en las comunidades y barrios de las ciudades, en el Poder Judicial, Ministerio Público, Policía Nacional, Mifamilia, redes de mujeres, Migración, Pastoral de Movilidad Humana, gobiernos locales e Iglesia Católica, entre otras.

Duval señaló que en un año de funcionar en su sede, ubicada en San Carlos, han brindado 3,465 atenciones, destacándose 1,693 sicológicas, 918 de casos trabajados con la sociedad, 230 de medicina forense, y otras.

253 dictámenes

En el transcurso de un año, Aretes ha acompañado a la Policía y el Ministerio Público para aportar las pruebas periciales, y según su análisis elaboró 253 dictámenes, entre ellos 215 casos fueron de mujeres y 38 de varones.

De esos 253 casos, 108 fueron considerados graves, 116 leves y los otros no registraban daños, sin embargo de esos sólo 12 fueron remitidos a juicio en los tribunales.

Caso de abusos de secta,
el más lamentable
Duval y Soza coinciden en que muchos de los casos llegan a prescribir porque en el juicio no aparece la victima o el victimario, cambian de abogado o no figuran los testigos. Para Aretes, el caso más lamentable fue los abusos a niños que supuestamente cometieron los líderes de la secta religiosa Misión Cristiana Independiente, que estaba ubicada en Buena Vista, a quienes un jurado los declaró inocentes, a pesar de las evidencias demostradas en el proceso.

Soza reveló que la nulidad del juicio solicitada por el Ministerio Público duerme el sueño de los justos en el Tribunal de Apelaciones de la Circunscripción Central, ubicada en Juigalpa. “Eso desanimó porque se percibió que no se hacía justicia, pero el trabajo sistemático y coordinado con las instituciones ha permitido generar confianza en la población, incluso desde comunidades alejadas buscan a Aretes”, afirmó la doctora Soza.

Según los resultados presentados por las especialistas, el rango de edad de las víctimas de abusos sexuales comprende entre 10 y 14 años y sus victimarios son generalmente los padrastros, tíos o un allegado a la familia.

Con un cuerpo de especialistas integrado por cinco sicólogas forense, dos trabajadoras sociales y una abogada, Aretes ofrece terapia individual, grupal y terapia familiar sistemática, dado que las 1693 atenciones sicológicas arrojan un 40 por ciento que presentaron trastornos de ansiedad, un 50% de estado de ánimo, un 8 % de trastornos de la infancia y el 2% correspondía a una valoración siquiátrica.

El trabajo de Aretes, en las actuales circunstancias está encaminado a la prevención comunitaria, contra la trata de personas e impulsará la escuela de padres. Se propone la promoción de una campaña entre los estudiantes, para elevar la autoestima, evaluar el sentimiento de culpa, disminuir la agresividad y ser capaces de reconocer anticipadamente la violencia, no obstante ese esfuerzo no fue de interés de las autoridades del Ministerio de Educación, según Duval, pero lo desarrollan en los colegios privados.

Para la labor preventiva en los centros de estudio, Aretes se basó en una diagnóstico en que los niños dicen tener mala relación con sus padres, igual con sus compañeros de clase o con sus profesores. En conclusión un 77% es víctima de violencia.

La capacitación con los métodos sicoterapéuticos ha llegado a través de Aretes a la Comisaría de la mujer, la Policía, el Painin, Mifamilia y fundamentalmente a las comunidades.

“Nos proponemos cambiar los patrones de conducta y la cultura de violencia, dado que la violencia es una cultura aprendida que se aprende en la casa”, afirmó la directora de Aretes.