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El cansancio de la ciudad se borra casi de inmediato al respirar aire puro y fresco al contemplar el verdor que se aprecia desde que se va bajando sobre el kilómetro 150, en la carretera Matagalpa-Jinotega.

Con la visión de preservar el medio ambiente y ofrecer una alternativa diferente al turismo nacional e internacional, los propietarios de la reserva silvestre privada San Carlos, en Jinotega, trabajan para convertir esta reserva en un atractivo turístico.

Karla Portillo, encargada de la oficina de la Alianza Turística de Jinotega, quien brinda asesoría y acompañamiento a los dueños de negocios para mejorar su oferta, manifestó que esta es iniciativa de Ivón Castellón y su sobrino Roberto, dueños de la finca para convertir esta reserva en alternativa turística interesante a los visitantes y de esta manera entren en contacto directo con los recursos naturales de la zona.

“Esta finca es reserva privada certificada por el Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales y la idea es ofrecer al turista un ambiente agradable y acogedor, ya de por sí es una belleza que refresca la vista”, dijo Portillo.

¿Cómo llegar?

Finca San Carlos está ubicada en el kilómetro 150 carretera Matagalpa-Jinotega y se localiza en una altura entre 1,400 y 1,500 metros sobre el nivel del mar.

Al llegar al kilómetro 150 de Managua a Jinotega, se dobla a la derecha y de ahí recorrer 800 metros hasta la casa hacienda, dotada de todas las condiciones como luz, agua potable, servicios sanitarios y baños con ducha. La temperatura en este lugar oscila entre los 15 y 20 grados centígrados.

Habitación y desayuno

San Carlos cuenta con tres habitaciones dobles, que tienen un costo de 30 dólares por habitación que incluye desayuno, recorrido por los senderos y cabalgata a caballo, sobre todo se puede hacer un recorrido por toda la finca, que está diversificada. Ahí se encuentran al menos 8 variedad de flores, desde rosas, y claveles hasta yerberas.

Si el visitante planea quedarse para almorzar, puede escoger las frutas y legumbres para su ensalada, los dueños de la finca cultivan hortalizas como remolacha, zanahoria y también fresas, durazno, mora y otra variedad de cítricos.

Los promotores de esta alternativa turística garantizan no sólo la belleza natural por las montañas, sino de un agradable concierto artístico con músicos de la zona y presentaciones con grupos de danzas del lugar.

En pocas palabras la estadía resulta fenomenal en esta reserva que cuenta con 230 manzanas diversificadas.

Quien decida visitar el albergue agroturístico San Carlos no puede olvidar de llevar repelente, botas para caminata, chamarra, pantalón para montar a caballo y el vehículo en que se movilice no necesariamente debe ser doble tracción.

Karla Portillo puede atenderles en las oficinas de Alianza Turística, al 2782=4365, o al correo rodricastellón@yahoo.com.