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La Fundación Cocibolca está trabajando en la conservación de las 226 especies de aves que existen en la Reserva Natural “Volcán Mombacho”, en el departamento de Granada, donde los cazadores se han convertido en la principal amenaza de los animales y del ecosistema. La preocupación por lo que está ocurriendo motivó a los directivos del organismo a promover actividades dirigidas a los niños y niñas de las diez escuelas más cercanas a la reserva.


Mochilas y cuadernos por “tiradoras”

La iniciativa consiste en la entrega de mochilas, cuadernos, lápices, borradores y tajadores a cambio de las resorteras o tiradoras que tradicionalmente son utilizadas por los cazadores de la zona para atrapar a las especies de aves más hermosas, algunas de las cuales se encuentran en peligro de extinción.

“Cada año trabajamos temas diferentes, pero este 2009 ha sido el año en que más denuncias por cacerías y tráfico de fauna silvestre se han registrado en el país. Decidimos trabajar con los niños porque ellos vienen creciendo con esa idea, y probablemente muchos tienen padres o hermanos que cazan y venden estas especies”, expresó el director de la Fundación, Enoc Pineda.

La meta es involucrar a unos 600 estudiantes de quinto y sexto grado de las escuelas de Tepeyac, Miravalle, Poste Rojo, La Escoba número dos y La colonia, entre otras, a fin de recolectar la mayor cantidad de este tipo de armas y ponerla lejos del alcance de los niños.

Plan de manejo

“La idea está basada en la sensibilización, porque en su Plan de Manejo, Mombacho persigue preservar las especies que están en peligro de extinción y que solamente se encuentran en este lugar. Pero, además, queremos dar un doble mensaje: primero, que la tiradora no es un juguete para un niño, y segundo, que no debemos destruir nuestra fauna, principalmente pájaros”.

El trabajo que empezó a ejecutarse la semana pasada y que concluirá próximamente, pretende dar seguridad a unas 47 especies de aves migratorias procedentes de los Estados Unidos, Canadá y México, que han tenido que viajar más de tres mil kilómetros para llegar al Mombacho.

“Cuando en sus países de origen está la época de invierno, esas aves emigran al sur y uno de sus puntos de estacionamiento es el Mombacho, para esperar que pase el frío. Ellas están aquí de octubre a marzo, después van de regreso cuando llega la primavera. La Reserva se ha convertido en un importante refugio”, comentó el ecólogo y director científico de la Fundación, José Zolotoff.

Zolotoff adelantó que con las resorteras recolectadas tienen previsto hacer un monumento como representación del esfuerzo de los trabajadores, colaboradores y vecinos del Volcán Mombacho en pro de su conservación, que será construido en la entrada principal, cerca de la carretera Granada-Nandaime.

En años anteriores, la Cocibolca también ha sobresalido en la donación de leche de soya para los niños de las comunidades rurales y en la entrega de material didáctico para mejorar el currículum de las escuelas, todo financiado por la empresa Shell Nicaragua.