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Un importante proyecto de desarrollo integral que beneficiará a cinco comunidades del municipio de Matagalpa, está desarrollando la Organización para el Desarrollo Económico y Social para el Área urbana y Rural (Odesar), financiada por el programa Pan Para el Mundo.

Las comunidades beneficiadas con este proyecto son San Marcos, San Jerónimo, Cerro El Padre, El Mamonal y Apatite, donde sus habitantes se encuentran entusiasmados por al avance del proyecto a pesar que sólo tiene un año de haber iniciado, pero los logros ya comienzan a verse en cada comunidad, donde el medio ambiente es uno de los objetivos a cuidar.

Entre los componentes del proyecto están Seguridad Alimentaria, Género, Promotoría e incidencia, lo que tiene que ver con la conservación de los suelos, rescate de la semilla criolla y diversificación de patios y parcelas, lo que corresponde con las necesidades de las familias beneficiadas, las que fueron recogidas en un diagnóstico participativo realizado antes de poner en marcha el proyecto.

Intercambios

Para que el proyecto sea todo un éxito, a diferencia de otros, éste contempló un período introductorio para la realización de reuniones, capacitaciones e intercambios de experiencias, utilizando la metodología de campesino a campesino, estos intercambios con comunidades de los municipios de Esquipulas y San Dionisio, donde Odesar ha puesto en marcha otros proyectos, ha sido de gran importancia para el aprendizaje de las técnicas de producción.

En estos municipios, la mayoría de las familias beneficiadas hicieron diseños permaculturales en sus patios, para la producción de alimentos, también en este intercambio se pudo valorar las relaciones de fraternidad y transparencia entre beneficiarias, técnicos y promotores, los que son aspectos fundamentales para el éxito de proyectos y para mejorar la calidad de vida de las familias.

Un grupo seleccionado de beneficiarios viajó a Honduras para conocer la experiencia de cultivos en patios y parcelas en zona seca, observando nuevas técnicas y con el compromiso de llevarlas a cabo en sus parcelas y comunidades.

Como parte de la seguridad alimentaria se promueve el rescate de semillas criollas para minimizar la dependencia de insumos externos en la producción y contribuir a la economía campesina, en este período de primera se entregaron semillas de maíz y frijoles, además de material genético de parras y musáceas.

La participación de las mujeres en el componente de seguridad alimentaria, específicamente en la parte productiva es otra prioridad de este proyecto, el 63% de las familias están representadas por mujeres, por lo que las condiciones están dadas para que las acciones sean exitosas y realmente se mejore la vida de estas familias.