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A sólo días de haber terminado el año 2007, de forma retrospectiva, los masayas recordarán hechos importantes que hicieron un paréntesis en sus vidas rutinarias; producto de actos aberrados, desastres naturales, robos, imprudencias vehiculares e impulsos pasionales (que conllevaron a asesinatos); hechos convertidos por los medios de comunicación en algunas de las noticias más relevantes, a nivel departamental
Caso “Rosita” fue
el que más impactó
Entre los sucesos más destacados perfiló el caso “Rosita” (la niña nicaragüense de nueve años que fue violada y embarazada a comienzos de 2003 en Costa Rica, y sometida posteriormente a un aborto terapéutico). Rosita retornó a la palestra pública en el mes de agosto; tras conocerse que su padrastro, Francisco Leonardo Fletes Sánchez, había sido su violador, y además era el padre de su actual hija.

Tras varios días de persecución policial, luego de la captura, de la audiencia y del juicio maratónico, a finales de noviembre Fletes fue condenado a la pena máxima de treinta años de cárcel, al ser encontrado culpable de abuso sexual en contra de la menor.

Incendio en el basurero municipal
Otro evento muy mencionado en 2007 fue el siniestro del Vertedero Municipal de Masaya, ocurrido el 15 de marzo, el cual duró casi una semana. Se conoció que como consecuencia del mal manejo, por parte de la alcaldía local, de los desechos sólidos depositados en el lugar se originó una autocombustión de la basura, desatando un voraz incendio, que afectó a más de 75 familias de las comarcas vecinas: El Túnel y Pacayita.

Debido al humo tóxico y a las llamas incesantes, un día después, el edil de la ciudad, Orlando Noguera, declaró estado de alerta roja en la zona perjudicada, hasta que el siniestro fuese controlado, lo que se logró después de 96 horas, gracias al apoyo de los Bomberos, el Ejército Nacional, la Defensa Civil y obreros de la Comuna.

Agregado al anterior desastre, las lluvias copiosas que cayeron en la temporada de invierno, en octubre, también afectaron grandemente a una parte de la población de la Ciudad de Las Flores, al llevarse (las corrientes pluviales) parte de las casas, todas las pertenencias de muchos pobladores, así como enseres y mascotas. Las comunidades más afectadas fueron Monte Fresco, Camilo Ortega y los alrededores de la comarca El Túnel, dejando un saldo total de once familias evacuadas.

Las lluvias a su paso dejaron calles destruidas, paredes caídas (que al desplomarse pusieron en peligro la vida humana), un incremento de enfermedades respiratorias y algunos daños a la naturaleza, como por ejemplo la pérdida de numerosos árboles arrastrados por las fuertes corrientes de agua.

Robo frustrado por
agentes del orden
Noticia relevante, lejos de los desastres naturales o provocados, que alarmó a la ciudadanía y a la Policía de Masaya fue el robo cometido (la noche del nueve de octubre) por un grupo de cinco amigos en el bar Los Laureles, ubicado cerca del Museo Camilo Ortega; donde pistola en mano y en tono amenazante obligaron a la dueña del lugar a entregarle todo su dinero, un televisor y un DVD, para luego darse a la fuga en un carro marca Hyundai, sin placas.

Sin contar con que minutos después una patrulla policial pasaría casualmente por la zona y les daría persecución hasta atraparlos, dejando un saldo de cuatro detenidos y un muerto. El occiso, Geovany Sandoval, de 21 años, era uno de los asaltantes.

Los cuatro detenidos cumplen condena de varios años de prisión por los cargos de robo con fuerza e intimidación, exposición de personas al peligro y asociación ilícita para delinquir.

Trágicos accidentes
de tránsito
Otra problemática de envergadura que la Policía de Masaya también ha combatido, además de los robos, es la de los accidentes vehiculares en la vía pública a causa de conductores imprudentes que manejan a exceso de velocidad o en estado de ebriedad. Uno de estos casos fue el fatal accidente ocurrido a la altura del kilómetro 32 de la carretera Catarina-Masaya, en el mes de abril, donde pereció instantáneamente el motociclista Manuel Antonio Martínez, de 40 años, al estrellarse bruscamente contra un camión de acarreo.

Nuevamente la imprudencia intervino en otro incidente vehicular, cuando durante una celebración en honor al día de las madres se le permitió al joven Marlon Quiroz, un trabajador de la Alcaldía de Nindirí, y enfermo de epilepsia, conducir una camioneta de la municipalidad; sólo para que minutos después la estrellara contra un total de 19 personas, dejando tres heridos de gravedad. La más afectada fue una niña de nueve años, de nombre Lenis Lisbeth Pérez Martínez, quien aún sufre secuelas físicas y daños psicológicos por el shock emocional sufrido al ser arrollada por el automotor.

Pero entre los accidentes destacaron dos, uno ocurrido a finales de noviembre, cuando la imprudencia del chofer de un furgón, color blanco, y la falta de pericia para poder esquivarlo del conductor de un camión, color verde, le ocasionaron la muerte al señor Iván Roble Castro, de 59 años, quien al momento del choque quedó atrapado entre la chatarra y el furgón.

Y el segundo sucedió a comienzos de diciembre, a la altura del kilómetro 24 ½ Carretera a Masaya, cuando por buen samaritano Harvin Jiménez Garita, de 40 años, fue arrollado por un vehículo manejado a exceso de velocidad. Según testigos, la víctima ayudaba a un conductor que se había volcado en plena vía, debido a su estado de ebriedad, cuando Jiménez Garita fue arrollado mortalmente.