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La instalación de verjas de hierro en el costado norte y parte frontal de la Iglesia Catedral de Granada para resguardar la limpieza y seguridad del templo continúa causando inconformidad entre algunos granadinos, que consideran que la colocación de las rejas vendría a restringir el paso de los turistas y de los feligreses.

La decisión de colocar la barrera obedeció a una solicitud que hiciera el Obispo de la Diócesis de Granada, monseñor Bernardo Hombach, quien desde hace más de cinco años viene pidiendo a la municipalidad el permiso para resguardar el atrio de la iglesia, que durante la noche es ocupado por los indigentes para hacer sus necesidades fisiológicas.

El hecho de estar ubicado en el centro histórico de la ciudad colonial, frente al parque central y muy cerca de los más grandes hoteles, hace susceptible al edificio religioso para servir como guarida de las adolescentes que están inmersas en la explotación sexual comercial, y que desde tempranas horas de la noche invaden sus alrededores para los encuentros sexuales.

Una de las que no está de acuerdo con dicha instalación es la arquitecta y concejal sandinista Flor de María Rivera, quien no quiso dar detalles de su posición, pero acotó que las rejillas vienen a desentonar con el entorno colonial de la ciudad.

“Creo que pudo tomarse otra medida, sin tener que llegar a eso… no me parece correcto”, subrayó.

El párroco de Catedral, Mario Vega, explicó que al obispo le llevó varios años tomar esa decisión, pero que fue prácticamente obligado por el irrespeto, el desorden y la suciedad que imperaba en el atrio de la iglesia.

“Hace pocos meses cambiamos los ladrillos, porque los tenían desbaratados. La pintura que tiene la Catedral la trajeron desde Alemania por gestiones del obispo y es muy cara, creo que debemos preservarla”, apuntó.

La otra preocupación del sacerdote tiene que ver con las fiestas patronales en honor a la Virgen de La Asunción, que se celebran en agosto, cuando los asistentes al tope de toros utilizan las ventanas y verjas del templo para escapar del alcance de los animales.

Plan regulador

Por su parte, el acalde Eulogio Mejía Marenco justificó que el artículo 39 del Plan Regulador del Desarrollo Urbano para el Área de la Ciudad de Granada, expresa que por razones de seguridad en los edificios estatales, religiosos o residenciales, puede permitirse la construcción de “muros ciegos” en todos los linderos del terreno, hasta una altura máxima de 3 metros.

“Este dispositivo de seguridad o cualquier otro puede construirse perfectamente, siempre que no ocasione daños físicos a los transeúntes. Además, la circulación en la Catedral no estará limitada, las verjas estarán abiertas desde las cinco de la mañana hasta que termine la última misa”, resaltó el edil.

En relación con las sugerencias de algunos ciudadanos de ubicar policías municipales antes de llegar a esa medida drástica, Marenco respondió que los cincuenta vigilantes de la comuna granadina ya están distribuidos en parques, plazas y otros edificios públicos.