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COLABORACIÓN

En el municipio de La Conquista, al sur del departamento de Carazo, trabaja desde hace 10 años el ministerio “Peniel” que tiene a su cargo la comunidad “Hombres de Valor”, dirigida por Frank Vallejos, cuya experiencia con el alcohol y las drogas sirvió para tender la mano a otras personas, principalmente jóvenes, a quienes los vicios habían arrebatado todo, incluso hasta las ganas de vivir.

Vallejos, un trotamundos que conoció el desprecio de la sociedad, vivió gran parte de su existencia en las calles y no tardó mucho en verse acorralado por el alcohol y las drogas, a tal punto de haberse destruido dos matrimonios y el tercero por colapsar, con grandes vacíos espirituales y ya no se diga las finanzas, donde la bancarrota era total.

Era tanta la desesperanza, dice Vallejos, que el único aliciente era la muerte, que pareció llegar al sufrir dos embolias a las que sobrevivió.

Asegura el entrevistado, que después de estar cara a cara con la muerte y en los umbrales de la locura, hojeando la biblia se detuvo en Génesis donde Jacob narra su encuentro con el Señor en aquel sitio de sufrimiento llamado “Peniel” donde a su vez, Jacob, describe haber visto cara a cara a Dios.

De esta experiencia fue que nació “Peniel” en La Conquista, lugar que alberga a 130 personas, restaurados, aunque va más allá, con un promedio de 360 hombres sanados en el año.

“Lo que aquí predicamos, no es religión, hablamos del amor de Dios y cómo el pecado nos aleja de él, tampoco divagamos en estar buscando culpables de lo que fuimos, o hicimos en el pasado, la conclusión es que nuestro problema y el de toda persona que bebe, fuma, se droga, o comete los peores errores en su vida, es porque se ha distanciado de Dios”, señaló Vallejos.

Dijo que en “Peniel” lo que se procura es la búsqueda de una vida de propósitos basado en cuarenta enseñanzas, impartidas durante seis meses.

Hoy en día, Vallejos, tiene veinte años de casado con Elizabeth García Lobo, una jinotepina, junto a la cual formó una familia junto a sus 4 hijos: Noel, Franklin, Francela y Esther, en Rivas, donde actualmente vive se le conoce como un próspero hombre de negocios.

Vallejos agradece al hermano Juan Salsedo Rayo, pastor en “Peniel” y recuerda con cariño al señor Humberto Bello, este último el segundo miembro de Peniel, ya fallecido.