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LAS MINAS

El escenario es el mismo. Familias indígenas mayangnas aisladas en el Caribe norte, con casas y cientos de manzanas de cultivos para el autoconsumo anegadas en las riberas de los ríos Bambana y Zopilote, en el municipio de Rosita.

Las causas obedecen a que ese caudaloso río creció rápidamente su nivel con las copiosas lluvias caídas durante unas seis horas, la noche del sábado último, al punto de desbordarse, poniendo en peligro la vida de unas 230 familias con un poco más de mil habitantes y pertenecen a la variante lingüística twahka.

Son siete comunidades que se hayan inundadas: Santa María, Kalmata, Wihilwas, Kalmata, Wasaking, Fruta de Pan y Dibahill. Estas dos últimas, habitadas por 89 familias con 487 personas, se encuentran aisladas de la vía terrestre al resultar el principal puente completamente inundado, además de convertir en grandes lagunas de unos 500 metros los lados del camino.

Cultivos perdidos

Doce casas indígenas en la comunidad Wasaking, se encuentran anegadas, pero ver pasar sus cultivos por las corrientes o mirarlos inundados, casi perdidos, es lo que más lamentan los aborígenes.

De manera preliminar se estiman los daños en los cultivos en unas 300 manzanas de arroz, maíz, tubérculos y musáceos, según un informe preliminar de la Defensa Civil del Ejército y la Alcaldía de Rosita.

Lluvias continúan

En la zona sigue lloviendo aunque con intensidad variable, pero de manera persistente, ello, hace imaginar efectos tan severos, como los que ya empiezan a sentirse en las comunidades mencionadas con gritos de ayuda en alimentos y medicinas.

No se tiene registro de personas que por esa situación hayan perecido o desaparecido, aunque sí existe un temor generalizado por lo que significa si siguen creciendo estos ríos, indicó el mayor de Defensa Civil del Ejército Johny Vásquez.

El alcalde de Rosita, Arturo Ibarra Rodríguez, ordenó disponer de todos los recursos y medios a su alcance, primero para proteger las vidas de indígenas, y ayudarles con alimentos.