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SAN CARLOS

El maravilloso paisaje que hemos disfrutado al atravesar las aguas del río San Juan, precisamente en su desembocadura, cuando las corrientes casi se abrazan con el mar del Caribe, ha desaparecido por la alta marea que según los pescadores los tiene en aprietos, así como a las embarcaciones que ya no pueden transitar y deben desviarse por el cañito Bingan para poder atracar en San Juan de Nicaragua.

El fuerte oleaje abrió las dos bocanas que permitían el tránsito de las embarcaciones y el embravecido mar invadió el río donde se entrelazan las aguas del San Juan y el Indio, ahora agitadas y turbulentas.

La escena la contemplamos una batería de periodistas que en compañía de funcionarios de Intur, Aduana, Migración y otras instituciones recorríamos la Ruta del Agua para la inauguración de parte de las obras en San Juan de Nicaragua y no pudimos más que pedir adentrarnos hasta donde más se podía, cuya travesía sólo fue posible por el cañito Bingan, que “está atorado” de maleza y casi intransitable.

El decir de los pescadores es que el mar, cada año sube un metro, y para el turista y los profesionales del lente fotográfico que hemos captado esa escena hidrográfica vista a pocos metros de San Juan de Nicaragua, crea un sentimiento nostálgico, pero que por supuesto nos condujo a conocer la reacción de los sanjuaneños.

Basta observar las rudas manos con sus oscuras uñas que ha mantenido “encoñadas” en las saladas aguas para entender los 47 años que a lo largo de su vida ha dedicado a la pesca, Juan Inocencio García Meléndez, mejor conocido como “Juan popa”.

Fenómeno se prolonga todo el año

Don Juan dice que pescadores, propietarios de embarcaciones y la ciudadanía que usa el trasporte acuático están fregados. Según él “la marejada abrió los caños, sin dejar siquiera el paso por el caño que salía a la bahía del San Juan, esto pasa siempre con las lluvias y lo tendremos en lo que queda del año”, asegura el pescador.

“Juan popa” recuerda que años atrás, cuando ocurría el fenómeno, los pescadores limpiaban el cañito Bingan para facilitar el paso de las embarcaciones, pero ahora el caño, está casi intransitable por la invasión de maleza.

Según don Juan, en estos momentos que la marea alta impide el paso por el río, el cañito es la única puerta de entrada.

Transportistas que se han atrevido a sortear la fuerte marea han escapado de sufrir accidentes, reveló don Juan, mientras recordó cuando hace unos cuatro meses, uno de los pilotos de una lancha que trasladaba pasajeros perdió la dirección e iba adentrándose al embravecido mar y a tiempo fue advertido por un lugareño, retornado hacia la bahía.

El pescador dice que además de afectar el tráfico de pasajeros, también crea dificultades para los enfermos que requieren traslado de urgencia. Y para los pescadores la situación es crítica, ya que no tienen salida al mar.

Pescadores no pueden entrar al mar

“No podemos entrar al mar, la langosta no ha entrado y es una fuente de empleo, y yo me dedico a la pesca del tiburón, con la marejada no podemos levantar las manillas, el viento también sopla fuerte y es un riesgo, allí uno puede perder la vida, manifestó”.

Para Francisco Aguilar Jarquín, con 12 años de dedicarse a la pesca, con la apertura de las dos bocanas, “las lanchas tienen que entrar por el caño y nadie lo protege, ahorita es hasta peligroso, pero hay muchos que desafían las olas, ojalá no ocurra nada”. En tanto recomendó a las autoridades locales la limpieza del caño.

Aguilar también asegura que la pesca “esta muy mal”. Señaló que desde el mar obtienen el camarón, el róbalo, tiburón y langosta, pero muchos pescadores en estos tiempos no están entrando al mar por la marea alta.

El pronosticador de turno, Carlos Zapata, explicó que en época de las lluvias en esta zona se produce la alta marea y se registran vientos moderados a fuertes. Según Zapata, el fuerte oleaje podría superar los 7 pies y advirtió que el paso de los ondas tropicales 14 y 15 debieron provocar mayores estragos en el área hidrográfica de la zona sur oriental de Nicaragua.