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Colaboración

Un festejo memorable en esta ciudad puerto fue el primer centenario de vida de la estimable señora Guadalupe Herrera viuda de Silva, quien la madrugada del propio día de la virgen, el 12 de diciembre, fue sobresaltada por una alegre serenata que le llevaron sus hijos, vecinos y amigos llegados de varias ciudades de Occidente.

Hijos, nietos, bisnietos, tataranietos y hasta un “chongo” (hijo del tataranieto), rodearon alegremente a doña Lupe, nacida en 1907 en el barrio Guadalupe de León, y quien, desde muy joven reside con sus hijos en el puerto de Corinto, donde ella y su casa en el llamado “Barrio Nuevo”, son auténticos puntos de referencia citadina.

Doña Lupe, como es mejor conocida aquí, ya había procreado a sus hijos Manuel (Petuel), Margarita (Yita) y Juan Herrera, cuando hizo pareja con su fallecido esposo don Moisés Silva, quien encabezó con ella una familia ejemplar.

Su hijo Juan Herrera relata que doña Lupe llegó con ellos a Corinto alquilando un cuarto en el sector llamado “Los Diez Mandamientos”, donde echando tortillas, ella pagaba el alquiler, alimentaba y educaba a sus hijos. Con el tiempo compró el terreno en el Barrio Nuevo, donde construyó su casa y fundó la más grande pulpería en la calle principal, la que todavía es una referencia conocida para taxistas y tricicleros, pues siempre hay algún pasajero que vive de donde la Lupe Herrera, tantas cuadras hacia el mar, para el sur o para el norte.

Agrega don Juan que con su hermano Manuel (actualmente jubilado) trabajaron en el muelle como estibadores. Luego él se fue embarcado con la extinta Mamenic Lines, y actualmente vive en Estados Unidos con su esposa, también corinteña, doña Mireya Tercero.