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Cuando don José Dámaso López llegó a vivir a la isla El Aserradero, de la comarca La Playita, en el lago Cocibolca, hace 52 años, el lugar estaba cubierto completamente por breñas y piedras. Para poder asentarse con su difunta esposa y criar a sus cuatro hijos tuvo que limpiar la maleza durante varias semanas. Hoy en ese sitio, donde dice que quedó el sudor y esfuerzo de su familia se observa una hermosa roca con letras que dicen: “Propiedad privada. Familia Marenco”.

El apellido se repite en la Isla Baja, El Coco, El Mango, Mango de Rosa, La Mota y El Colegio, donde habitan unas once familias de escasos recursos económicos que están siendo desalojadas por los dueños supuestamente originales, de las siete isletas. Las amenazas, presiones e incluso el proceso judicial contra los isleños lo está impulsando Lombardo Marenco.

 La semana pasada este señor Marenco llegó a El Aserradero a exigirle a don José que desalojara la propiedad, porque en breve iniciarán los trabajos de inversión. “Vea, esta isla era de Somoza, pero cuando él murió nosotros quedamos viviendo aquí. Yo le dije a Lombardo que estas propiedades son del Estado, pero me respondió que el Estado no tiene nada”.

50 años de vivir en Isla Baja

El temor por una posible expulsión igualmente lo tiene don Aurelio Hernández Potoy de 73 años, quien desde hace 5 décadas habita en la Isla Baja, conformada aproximadamente por unas seis manzanas de tierra, y donde Marenco ya inició la construcción de un hotel de tres pisos.

La edificación la realizan en la misma área donde por muchos años estuvo ubicada la casa de don Aurelio, y desde donde fue trasladada para dar lugar al complejo turístico, cuya inversión es calculada en varios miles de dólares.  La reubicación, según el señor, la aceptó con el compromiso de que Marenco le construiría a pocos metros una vivienda más grande y cómoda para su familia.

 “Mi papá se llamaba Santiago Potoy, que no lo conocí, y mi mamá era Estebana Hernández. Yo nací en las Isletas, pero desde hace 50 años vivo en la Isla Baja. Mis diez hijos aquí son nacidos y criados, exactamente allí, en una casa que estaba donde están levantado ese hotel”.

Recuerda que desde la época de la familia Somoza ya habitaban en el lugar y cuenta que para la sobrevivencia se han dedicado principalmente a la pesca artesanal. “Yo conozco a las otras familias que quieren sacarlas, es gente vieja de vivir aquí como la Esmelda y la Petrona”.

Doña Esmelda Jarquín tiene un documento que reconoce su derecho de posesión en un área de ¾ de manzana de tierra en la isla El Mango, otorgado por la ex alcaldesa de Granada, Rosalía Castrillo Sevilla.  En el caso de doña Petrona del Socorro Rodríguez, la constancia dice que ella tiene 45 años de habitar en un ½ manzana de tierra.

Otros que también recibieron el beneficio y corren el mismo riesgo son Eleuterio Altamirano López, a quien las autoridades granadinas le reconocieron posesión en ¾ de manzana de tierra; Ramiro Altamirano Jarquín en ¼ de manzana y Maribel Canales en un área de dos tareas, dicen los respectivos escritos.

A ellos les sorprende que Marenco, siendo supuestamente dueño de las islas esté pidiéndoles firmas para un proceso del que no están muy claros.  Aducen que de lo que sí están seguros es de no querer abandonar las propiedades, “Vivo enamorado de mi isla, no me quiero ir.  Aquí tengo mis animalitos, mis gallinitas y me gusta porque pueden andar libremente”, comentó don José Dámaso.

Versión de Marenco

Durante una breve conversación con END, Lombardo Marenco aseguró que las propiedades en disputa pertenecen a su familia, cuya historia registral a nombre de su antepasado Constantino Marenco data desde 1886.

“Después de Constantino pasó a mi padre y mi padre me la pasó a mí en el año 62.  Ellos son mentirosos y usurpadores que están engañados por alguien. Si tienen derechos de posesión que los presenten, mis documentos están en el Registro Público y la Fiscalía”, remarcó.

En este momento ambas partes se encuentran dentro de un proceso legal que el que se acusan mutuamente de usurpación y agresiones físicas, pues recientemente Marenco llegó a las islas exigiendo su derecho y pidiendo que se retiraran del lugar. Durante el altercado resultaron golpeados tres isleños, Marenco y su hijo.