Leoncio Vanegas
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OCOTAL

Por el inesperado retiro por jubilación del comisionado mayor Héctor Zelaya Zelaya, que fungió como jefe policial en el departamento durante 4 años, llegó a recibir el cargo el último jueves Edgar Sánchez Aguilar, del mismo rango y procedente del IV Distrito de Managua, en donde fue el segundo al mando.

Es norteño, oriundo de Palacagüina, departamento de Madriz, por lo que conoce la idiosincrasia del segoviano, y por una casualidad del destino le recibe a Zelaya, con quien compartió amistad cuando ambos pasaban la etapa de la adolescencia en tierras segovianas.

En sus primeras declaraciones a los medios de comunicación manifestó que su despacho será “de puertas abiertas” para los periodistas y los ciudadanos. “Soy también de buena escucha para todo lo que me puedan sugerir, que podamos evaluar y todo lo que sea en bien de la comunidad”, añadió.

Prevención del delito

Señaló que conforme la caracterización de la actividad delictiva que se registra en Nueva Segovia, su prioridad será prevenir y combatir el robo con intimidación y otros delitos contra la propiedad, dándole énfasis a los robos con fuerza o con escalamiento y rompimiento de puertas, que son los más abundantes.

También incentivará la persecución contra los narcos y abigeos, principalmente en la zona de Jalapa, que por su extensa frontera y “pasos ciegos” hasta con medios vehiculares se presta al contrabando, tráfico de drogas, armas e indocumentados.

De acuerdo con sus primeras palabras en el cargo, Sánchez Aguilar será un jefe policial muy vinculado con la comunidad, porque prevé reuniones y visitas constantes a los municipios, comarcas y barrios con la finalidad de fortalecer la prevención social del delito. Le apoyará como segundo al mando el comisionado José David Jarquín, que hace un par de meses le sucedió al comisionado Juan Manuel Chávez.

Zelaya ha cumplido 30 años de servicio continuo en la institución, llegando al grado de Comisionado Mayor con el Chip No. 0640. Recordó que su carrera policial la inició el 9 de agosto de 1979, después de salir de la lucha guerrillera contra la dictadura somocista. Gran parte de su experiencia la adquirió de muchos años como jefe de la seguridad personal de la extinta Dirección Nacional del FSLN y de presidentes de la república.

Punteó dos de los momentos más difíciles de su carrera. El primero fue cuando custodiaba al entonces presidente Arnoldo Alemán, en Nueva York. Relató que un ascensor que abordaron en uno de los rascacielos repentinamente se desprendió desde el piso 38 al 10. “Creí que nos íbamos a morir (todos tirados en el piso). El presidente me quedó viendo, pero yo no le iba a irradiar nerviosismo; eso no lo iba a permitir en él para que no le fuera fallar la presión y el corazón”, rememoró.

Otra ocasión fue en Lions, Francia, cuando un individuo lanzó una bomba para crear pánico en el lugar, donde estaba acompañando a Carlos Núñez, comandante de la Revolución y presidente de la Asamblea Nacional. “Allí pusimos en práctica los primeros conocimientos en seguridad personal”, acotó.

Y lo más difícil en su cargo policial reconoció que fue escuchar que los ciudadanos le exponían su inconformidad ante la falta de respuesta de sus denuncias, mayoritariamente relacionados con los robos con fuerza en los domicilios. “Pero me siento satisfecho. La fortaleza principal es que me siento realizado, finalizó.