José Luis González
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La expulsión de gases y cenizas de manera constante en el volcán San Cristóbal, el más alto de la cadena volcánica de Nicaragua, localizado en el departamento de Chinandega, mantiene en alerta a las autoridades de Defensa Civil en el occidente del país, el coloso tiene tres meses de actividad anormal, aunque en ocasiones su comportamiento es relativamente calmo.

Las comunidades amenazadas por la actividad volcánica son: Chichigalpa, Posoltega, Chinandega y El Viejo, las que han manifestado intranquilidad por la prevalencia de fumarolas y expulsión de gases que cotidianamente afectan las vías respiratorias de la población.

Fanor Herrera, Delegado de Gobernación en León, manifestó que la Defensa Civil en el Occidente mantiene constante comunicación con las radios bases instaladas en las comunidades aledañas al coloso, asimismo, señaló que la erupción del volcán es un problema que repercutiría en todo el Occidente del país.

“A través de las cámaras en tiempo real, las radios bases en las comunidades y los equipos satelitales del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales, Ineter, estamos monitoreando el comportamiento del volcán, ya que tiene exactamente tres meses de estar en una evolución alterada, y por esa razón le estamos dando una atención especial”, expresó el funcionario de Gobernación, tras agregar que un equipo de especialistas franceses ha realizado varias visitas in situ para observar y tomar muestras del material volcánico.

Según Herrera, la presión interna del volcán por la saturación de sedimentos que caen en el interior del cráter y la acumulación de agua de lluvia, obstaculizan la ventilación normal que necesita el coloso.

“Se trata de un ciclo normal que todos los años experimenta el volcán, son cambios que se presentan al finalizar el invierno: la cantidad de agua, sulfuros, carburos, azufre, y una serie de combinaciones que se presentan en el interior del volcán ocasionan el comportamiento anormal del coloso”, añadió Fanor Herrera.

Indicó que las emanaciones de gases y cenizas tienen consecuencias peligrosas en la salud de la población, y por esa razón existen coordinaciones con las instituciones del Estado, las brigadas de rescate y emergencia de las distintas comunidades, así como planes de prevención a través del Codepred y Comupred.