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Bluefields

Ayer martes, unos 500 taxistas realizaron una protesta en la ciudad caribeña de Bluefields para impedir el ingreso de unas 10 moto-taxis conocidas popularmente como “caponeras”.

El taxista Isidro Salinas afirma que en Bluefields circulan 555 taxis y la enorme cantidad de vehículos ya rebasó la capacidad de las calles y avenidas de la ciudad por lo que las “caponeras” vendrían a provocar un colapso en el tráfico.

Salinas añade que las moto-taxis no presentan garantías de seguridad y además en Bluefields no existen zonas suburbanas que es donde generalmente se puede utilizar ese tipo de servicio de transporte selectivo.

Mientras que Mario Oporta, uno de los promotores de los livianos vehículos, defendió su derecho y el de otros impulsores de este tipo de servicio al trabajo para llevar el sustento a sus familias.

Baja costo de carrera

Oporta dice que la población sería beneficiada porque los taxis cobran 10 córdobas por carrera mientras que una moto-taxi sólo costaría la mitad, es decir 5 córdobas.

Otro argumento de los promotores de caponeras, es que está demostrado que algunos taxistas tratan mal a sus clientes y se niegan a circular por ciertos sectores de la ciudad, donde las calles están deterioradas.

Al referirse a esta controversia, el concejal municipal y empresario de taxis, Javier Bejarano, explicó que en Bluefields existen 570 concesiones de taxis, buses urbanos y camionetas de acarreo, y que esa saturación conspira en contra de la economía de este gremio.

Bejarano señala que muchos de los que quieren introducirlas en esa ciudad tenían concesión de taxi y la vendieron por lo que según la ley no pueden aspirar a otra.

Finalmente, Bejarano adelantó que existía un consenso en el Concejo que sesionaría ayer para anular cualquier iniciativa favorable a la aprobación de las moto-taxis en Bluefields.