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Juigalpa

El asilo de ancianos de Juigalpa presenta grandes complicaciones económicas, y si la situación sigue igual, el próximo año podrían cerrar esa casa benéfica que alberga a casi cuarenta adultos mayores, así lo señaló su responsable, señora Dijana Blandino.

Blandino destacó que este año han recibido ayuda, pero en un cincuenta por ciento, es decir, si alguien donaba cien córdobas ahora está dando cincuenta, lo que ha limitado las condiciones paupérrimas de este albergue, único para la región.

Residentes no tienen familias

Un 90 por ciento de los ancianitos que habitan en el asilo no tienen familiares que respondan por ellos, que deambulaban por las calles de la ciudad y fueron llevados al asilo para su protección, pero en su mayoría necesitan una atención integral y medicamentos diarios para tratar sus enfermedades crónicas, manifestó la directora.

“Antes había una asignación de medicamentos del Minsa de Juigalpa, al igual que un médico, este año casi no hemos recibido medicamentos, tampoco los ancianitos han ido a las consulta médicas, pues se nos ha dicho que no hay”, señaló Blandino.

Sabemos que la situación está difícil, pero sentimos poco apoyo de las instituciones y organismos para estos ancianos, que, en su juventud, dieron todo; pero ahora que ya no se valen por sí mismos los abandonamos, al igual que su familia, señaló doña Dijana.

Asignaciones no ajustan

Del Ministerio de la Familia tienen una asignación mensual de diez mil córdobas, y la alcaldía de Juigalpa da otro aporte, pero no es suficiente para los gastos mensuales de los 38 ancianitos, que necesitan un cuido similar al de un niño, y aunque en varios comercios y entes bancarios hay alcancías puestas para la recolecta de ayuda, es poco lo que se capta para este fin.

“Estos adultos mayores necesitan comida balanceada y especial, o frutas y puré, en su mayoría se les tiene que dar de comer por su poca movilidad, además de medicamentos para sus enfermedades, y artículos de higiene personal, para un cuido adecuado, y con lo poco que logramos recoger no ajustamos. Además, tenemos gastos administrativos como el pago de los servicios básicos y del personal, que es mínimo, pero necesario para el cuido de los adultos mayores.

Tenemos dos áreas (hombres y mujeres), y en cada una hay una persona que nos ayuda con la limpieza del local, además de asistir a los ancianitos para su higiene y estar pendientes de sus medicamentos, y una persona que cocina, más un cuidador, son cuatro trabajadores permanentes a quienes se les tiene que garantizar una ayuda para su sobrevivencia, destacó su directora.

Guarda en manos de familia Howay Blandino

Este asilo, fundado por el padre Miguel Gonfía Lazari (qepd), pertenece a la hermandad Un Porvenir Mejor, aunque actualmente esta organización no está funcionado, y la tutela y guarda del asilo ha recaído en la familia Howay-Blandino, que se las ingenia para el cuido de los adultos mayores, que proceden de Chontales, Zelaya Central y Río San Juan.

“Hace dos años recibimos un proyecto del Hermanamiento Juigalpa-La Haya, y nos permitió comprar unas vaquitas para mantener en el asilo la leche, que garantiza a diario un vaso a cada anciano. Asimismo, cultiva hortalizas para la alimentación, pero en pequeñas medidas, prácticamente sobrevivimos de la ayuda, la cual ahora ha mermado”, destacó su directora.

Un SOS

Necesitamos ayuda de todas partes para no cerrar este asilo, que les da albergue y protección a estos adultos mayores. Recordemos que ayudar a los necesitados es una obra de caridad, destacó doña Dijana Blandino, quien tiene como lema: “Ayudar a los adultos mayores del Asilo de Ancianos, es un pasaje al Cielo en abonos suaves”.