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El doctor Rodolfo Peña, decano de la Facultad de Ciencias Medicas en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, UNAN-León, aseguró que la educación superior necesita una renovación académica que garantice la educación integral de los futuros profesionales y que a su vez sea capaz de promover una verdadera pluralidad de ideas.

Acompañado de un grupo selecto de amigos que se congregó en la plazoleta universitaria, el doctor Rodolfo Peña y Rafael Espinoza, hicieron públicas sus aspiraciones al cargo de Rector y Vicerrector General, respectivamente, para el período 2010-2014.

La fórmula de connotados catedráticos, contó con el respaldo de la doctora Sandra Dávila, viuda del ex rector Rigoberto Sampson Graneras, q.e.p.d, del ex alcalde del Frente Sandinista, y actual dirigente departamental del MRS, Luis Felipe Pérez Calera.

En medio de fuertes críticas de fraude electoral, el doctor Rodolfo Peña manifestó que las elecciones de febrero prometen ser decisivas para el futuro de la universidad, a pesar de algunas irregularidades durante el proceso, además señaló que tiene la confianza de que el proceso eleccionario se va a desarrollar en un clima de respeto y credibilidad.

“Se habla de fraude, pero doy un voto de confianza a las autoridades de que esto no ocurra, se han dado algunas anomalías pero espero que sean corregidas en los próximos días, por el momento no veo evidencias claras de que esto pueda ocurrir, pero insto a toda la comunidad universitaria que este vigilante en el proceso”, dijo el doctor Peña.

Asimismo destacó que el déficit de la institución es de más de 14 millones de córdobas, “los tres recortes presupuestarios del año anterior suman 9.3 millones de córdobas, el monto de las transferencias del 6% es de alrededor de 370 millones de córdobas anuales”, refirió el funcionario.

Por su parte, Rafael Espinoza aseguró que la situación económica que enfrenta la universidad después de los recortes presupuestarios del año anterior, esta perjudicando decisivamente en la contratación de docentes, disminución de becas y salarios, además de la paralización en obras de infraestructura.

“Los tres recortes presupuestarios del año anterior, y la disminución del aporte de la cooperación externa que pasó del 14.5 al 7.6 por ciento ha conducido a la universidad a ser dependiente del presupuesto estatal en casi un 81.9 por ciento”, afirmó Espinoza quien agregó que las recaudaciones internas de la universidad han disminuido drásticamente producto de la crisis económica.