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La exhumación de un cuerpo al amanecer del miércoles, en el cementerio Anexo “San Carlos”, en el barrio del mismo nombre en Masaya, dejó al descubierto las condiciones de insalubridad en que viven los vecinos de ese camposanto.

Un muro de piedra cantera y con menos de dos metros de altura es lo que divide el cementerio de un populoso barrio de Masaya, en el que habitan cientos de personas, expuestas a enfermedades por la cercanía con el sitio donde están los que han pasado a mejor vida.

El temor de que una epidemia se desate en el barrio ubicado en la periferia noroeste de Masaya, ocurrió cuando el administrador del cementerio autorizó desenterrar el cadáver de Julio Martín Aguilar, sepultado el 13 de mayo de 2004.

La exhumación fue solicitada por un hermano de la víctima, quien dispuso trasladarlo al cementerio privado de la localidad.

No cumplieron con medidas sanitarias
Según una autorización extendida por Alejandro Castro Vivas, funcionario del Ministerio de Salud en Masaya, el cuerpo debía ser exhumado a las dos de la tarde del miércoles y bajo determinadas medidas sanitarias.

Las autoridades sanitarias establecieron que los restos mortales debían ser depositados en otra caja fúnebre, y que la que ocupaba debía ser incinerada o sepultada de nuevo en la misma fosa.

Pero el administrador del cementerio, Segundo Chamorro, no cumplió con la hora establecida para desenterrar al difunto, y envolvió los restos mortales en plástico negro.

Vecinos del cementerio, que pidieron el anonimato, aseguraron que Chamorro comenzó a hacer la excavación desde el pasado viernes durante la noche.

El incidente dejó en evidencia el grave peligro para la salud que corren los vecinos del cementerio, sobre todo los niños que juegan muchas veces en los terrenos que ya no son del barrio “Anexo San Carlos”.

Corrientes de agua socavan las tumbas
Los pequeños muros que bordean los costados sur y este del cementerio son surcados por corrientes de aguas sucias que están socavando las bases de las frágiles estructuras mortuorias.

Chamorro acusó a quienes colindan con el muro del costado este del cementerio de haber socavado las bases del mismo para que la corriente de agua sucia fluya sobre las sepulturas por la falta del servicio de alcantarillado.

Empero, los vecinos aseguraron que ellos riegan el agua sucia en las polvosas calles del barrio, y señalan que el cementerio se ha convertido en guarida de delincuentes.