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Como una bomba de tiempo que en cualquier momento puede estallar, fue calificado el edificio donde actualmente funcionan los juzgados de Rivas, incluyendo el Registro Público y la Defensoría Pública.

Dicha calificación fue emitida por algunos secretarios de actuaciones y jueces que por razones personales prefirieron omitir sus nombres.

Según los empleados, la infraestructura de dicho edificio no presta las condiciones ni para ellos ni para los usuarios; señalan que en una ocasión hasta ya ocurrió un conato de incendio y que este es un peligro latente y lo peor, según ellos, es que ni siquiera existe una salida de emergencia.

Ni siquiera hay parqueo
Agregan que en las audiencias es notoria la falta de sillas y que las pocas que existen están en estado deplorable, y añaden la falta de servicios sanitarios para reos, problemas con el servicio de agua potable y la falta de un área de parqueo, entre otros.

El administrador de los juzgados rivenses Manuel Arévalo, confirmó la situación que se vive en dicho edificio y según sus palabras el problema de abastecimiento de agua potable ya lo resolvieron y aseguró que en los próximos días también resolverán otras demandas.

En este sentido detalló que construirán una salida de emergencia entre el Registro Público y el Juzgado de Distritito Penal de Juicios y que el problema de las sillas lo resolverán con cuatro bancas de espera, de dos metros de largo, y también la construcción de un servicio sanitario para reos y mantenimiento al sistema eléctrico.

Pero la solución definitiva para el Poder Judicial, es la construcción de sus propias instalaciones y según Arévalo existe la posibilidad de que se haga una realidad a partir del 2011.

Detalló que la Procuraduría General de la República les donó el terreno contiguo al antiguo matadero de Igosa y ahora están en proceso de que el BID o el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), les apruebe un préstamo para la construcción de un edificio que les permitiría abandonar el local que desde hace doce años alquilan y cuya mensualidad asciende, según Arévalo, a los 1544 dólares.