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Tres grandes tanques para almacenar etanol producido para exportación en el Ingenio San Antonio construye aquí la empresa del grupo E. Palazio, denominada Almacenadoras Marítimas S.A. (Almar) que dirige desde hace más de 20 años el licenciado Cosimo Lissandrelli.

La obra ya está en marcha, pues tras la finalización de los estudios de suelo viene la construcción de la base y de los tanques, y desde ya se está dando empleo a 25 cabezas de familia en nuestro plantel número uno, donde las obras están a cargo del ingeniero Rafael Cano, manifestó Lissandrelli.

Según dijo el gerente, los tres tanques nuevos y los ya existentes darán a la empresa una capacidad de manejo de 60 millones de litros de etanol por año, cuya producción involucra a diez mil trabajadores del Ingenio San Antonio, entre técnicos, obreros, empleados administrativos y transportistas.

En 2006, Almar tenía una capacidad de almacenamiento de 5 millones de litros en sus tres tanques para el alcohol neutro que exportaba la Compañía Licorera de Chichigalpa, pero en 2007, la licorera adquirió una planta deshidratadora para producir etanol de 99.95 grados, por lo que Almar aumentó su capacidad a 6 millones 600 mil litros.

La construcción de estos tanques nuevos de 9 mil metros cúbicos cada uno, para una capacidad de 24.6 millones de litros, es una consecuencia de la gran demanda que está teniendo el etanol en el mundo. Cada nuevo tanque mide 25 metros de diámetro con 18 metros de altura, y estarán ubicados en la parte trasera del plantel número uno, frente al muelle de carga líquida de la Portuaria. Para su construcción y operatividad se han tomado --dijo el señor Lissandrelli-- todas las medidas de seguridad y dispositivos contra incendios para que la población vecina se sienta protegida y esté tranquila.

Después de esta construcción --anunció el gerente-- vendrá la de otro tanque en el plantel número dos de Almar, el cual servirá para contener 250 mil galones de agua, ya que el actual sólo puede almacenar 50 mil.

En los últimos años, la actividad portuaria de importación y exportación ha experimentado un gran crecimiento en Corinto, lo que ha permitido la modernización de las empresas navieras y de la misma Portuaria. En Almar, el tesón de la familia Palazio y la conducción del licenciado Lissandrelli han logrado modernizar computarizadamente el servicio a los diversos clientes estatales y privados, y en la misma dirección avanzan las empresas estibadoras, lo que hace exclamar a Lissandrelli:
“¿Quién dice que Corinto es un puerto sin futuro? Aquí vamos todos por el camino de la victoria, y muchas felicidades a todos los corinteños”. (Colaboración de E. Martínez Moreno)