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Pese a su capacidad de producir gas natural para uso domiciliar y brindar beneficios económicos y ambientales, los biodigestores continúan fuera de los planes de las amas de casa de las áreas rurales del departamento de Rivas, debido a que entre las mujeres existe el prejuicio de que los alimentos cocinados con este gas se contaminan y dan un mal olor.

Según la delegada del Magfor de la ciudad de Rivas, Juana Rodríguez, este prejuicio es el principal obstáculo que han encontrado en este departamento, para impulsar el uso de los biodigestores, pero explicó que esto se debe a la falta de cultura del uso de estos recipientes cerrados, que convierten el estiércol de cerdo y reses en biogás.

Como evidencia del desinterés que existe en las zonas rurales, Rodríguez detalló que en 2007 se programó la entrega de 250 biodigestores, como parte del programa “Hambre Cero”, pero las beneficiarias optaron porque no se les instalaran por la creencia de que las comidas adquieren un mal olor.

ONG quiere cambiar percepción de mujeres

De acuerdo a Rodríguez, el desinterés ocasionó que no se continuara ofertando los biodigestores. No obstante la ONG Opportunity International, implementará un proyecto piloto cuyo objetivo es precisamente incentivar el uso de los biodigestores en los hogares rivenses.

Según Rodríguez, el proyecto consiste en la instalación de biodigestores en fincas vitrinas (fincas modelos) de Buenos Aires y Belén, donde se harán demostraciones a todos los interesados sobre el uso y ventajas de los biodigestores.

Entre las ventajas que señala esta ONG están: mantener los patios limpios de estiércol para evitar malos olores y moscas, disminuir las enfermedades respiratorias causadas por el humo al cocinar, disminución de la contaminación de las fuentes de agua, proporcionar abonó orgánico a las plantas, se evita la tala de árboles y el uso de gas butano, entre otros.

Pero pese a todas estas ventajas, en Rivas, según Rodríguez, sólo se conoce la implementación de este sistema en la Escuela Internacional de Agricultura y en la granja porcina de China Taiwán, pero no se descarta que al brindar conocimientos sobre los biodigestores, su uso inicie a generalizarse ya que para producir el gas una familia de cinco miembros requiere de al menos cinco cerdos o bien una vaca.