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La falta de empleo obligó al caraceño Julio César García Monterrey emigrar a Costa Rica, pero debido a su estatus de migrante ilegal tuvo que retornar a Nicaragua. Para sobrevivir no le quedó más buscar una alternativa de subsistencia convirtiéndose en un amigo del medio ambiente, ahora recorre las calles de Rivas en busca de envases plásticos reciclables para venderlos.

Este humilde joven de 27 años y originario de Santa Teresa, Carazo, desde hace ocho años se trasladó a vivir al barrio Popoyuapa de la ciudad de Rivas, donde habita con su compañera de vida y sus hijos de cuatro y nueve años.

Julio César confesó a EL NUEVO DIARIO que antes de ir en busca de una mejor vida a Costa Rica, trabajaba, aquí en Nicaragua, como albañil, “pero pasé buen tiempo sin encontrar trabajo y decidí ir a buscar vida al país del sur y regresé hace un año; desde entonces me dediqué a ganarme la vida recolectando botellas plásticas”.

Comienza a las 7 de la mañana

Su “jornada de trabajo” inicia antes de las siete de la mañana, y hala un pequeño carretón de madera, su principal herramienta, con su bicicleta para recorrer parte de la Carretera Panamericana sur, y las principales calles de la ciudad Los Mangos. A medida que recorre las calles va llenando el carretón de sacos repletos de envases plásticos.

“El trabajo parece insignificante, pero es valioso para el medio ambiente y la higiene de la misma población, que creo debería de tener consideración con nuestro entorno, ya que si ellos separaran la basura entre lo reciclable y no reciclable, también contribuirían con el medio ambiente y me ayudaría, ya que antes que pase el camión recolector de basura, yo haría un recorrido para acopiar los envases y así todos contribuimos a mantener limpia la ciudad y a proteger el medio ambiente”, expresa García.

Debe recolectar mínimo un quintal de envases

De acuerdo a Julio César, en su labor existen días buenos y días malos y asegura que su misión es al menos recolectar un quintal de envases, para ganarse 80 córdobas.

Al final explicó que su sueño es adquirir una motocicleta financiada para sustituirla por la bicicleta. Aseguró que se le hace imposible trasladarse a lugares lejanos como San Juan del Sur y Peñas Blancas, donde calcula que recolectaría una buena cantidad de botellas, por lo que espera que alguien apoye su iniciativa una vez que lean su historia a través de EL NUEVO DIARIO.