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Por quinto día consecutivo, integrantes de la Colectiva de Mujeres de Masaya mantenían tomadas las instalaciones de la organización, tras manifestar su descontento con el actuar de algunas dirigentes, quienes, según las protestantes, han coordinado con autoritarismo e intimidación.

María Elena Delgadillo, coordinadora del Programa Incidencia y Desarrollo Local de la Colectiva, manifestó no entender cómo esta organización puede hacer denuncias de violencia contra las mujeres, mientras a lo interno no se han superado situaciones de maltrato sicológico en contra de las trabajadoras.

“Es por eso que decidimos tomarnos el lugar; ya que nuestro discurso en defensa de las féminas (principalmente aquellas que sufren algún tipo de abuso) se estaba tornando incoherente, debido a la censura que nos estaban imponiendo ciertas representantes”, indicó Delgadillo.

Según la coordinadora, una de estas personas que volvió intolerante el clima de trabajo en la Colectiva es la señora Clemen Altamirano, actual coordinadora de Desarrollo Institucional, “quien muchas veces ha tomado decisiones sin realizar consenso entre nosotras, imponiéndose de una manera arbitraria”.


Piden nueva junta directiva
Otra de las problemáticas señaladas por Luz Elena Morales, coordinadora del Programa Mujer y Economía, es que la mayoría de ellas no domina toda la información de los proyectos dirigidos a la mujer, no se les integra a las labores, y muchas veces sus ideas son cortadas de forma tajante. “Lo que dificulta el buen desenvolvimiento en nuestras funciones”, enfatizó.

Asimismo, Elia Margarita Palacios, coordinadora del Programa de Formación Feminista, quien junto a las antes mencionadas se tomó las instalaciones, señaló que la única manera de que ellas terminen esta protesta es que se elija a una nueva Junta Directiva.

Parte del comunicado que emitieron miembros de la Colectiva, luego de la toma, destaca textualmente: “La violencia de que hemos sido objeto la mayoría del personal de la Colectiva, va dirigida hacia la falta de reconocimiento de nuestro trabajo: la amenaza, que nos impide expresar lo que sentimos (...), la desinformación, la imposición de mayor carga laboral, la hostilidad, la difamación ante el resto de organizaciones así como el chantaje, entre otros (...)”.

La protesta, hasta el día de ayer, según sus integrantes, continuará sin dar marcha atrás, de no recibir una respuesta positiva a sus demandas. De 18 personas que laboran en la organización, 15 apoyan esta toma.