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Doña Casilda Herrera, es una de las tantas productoras de su zona de la comunidad de Sisle, que ha sido capacitada para ofertar el turismo rural en la ribera del lago Apanás, principal atractivo turístico del municipio de Jinotega, pero que su proyecto se ha visto afectado ante la falta de una entidad bancaria flexible a sus necesidades.

El lago de Apanás es un destino turístico que los productores quieren vender y promocionar, porque cerca de este potencial se encuentra la reserva El Diablo-Datanlí, el Parque Nacional Kilambé y hermosos paisajes.

Sin embargo, doña Casilda al igual que los miembros de la cooperativa de pescadores “El Conejo”, no han podido ser beneficiados con el fondo del Gran Ducado de Luxemburgo, que ha destinado un fondo de 240¿ para varios circuitos turísticos del departamento de Jinotega.

No aceptan la garantía

El principal pegón para accesar a este crédito, es porque las garantías que ofrecen los productores son tierras indígenas y el banco encargado de los créditos no las acepta como prenda hipotecaria.

Por su parte Francisco Altamirano uno de los productores beneficiados con el programa dijo, que ellos cuentan con lo más importante que es el lago Apanás como recurso para desarrollar el turismo rural, también con personas capacitadas proveedoras de servicio y guías turísticos que desde hace más de cinco años vienen siendo capacitadas para brindar el servicio a los visitantes.

Sin embargo lamentó que no exista una instancia flexible que responda a las necesidades de los pequeños productores que quieren diversificarse, pues es la segunda vez que intentan ser beneficiados con este financiamiento, pero ha sido imposible lograrlo debido a que sus propiedades están localizadas en tierras indígenas.

“Nosotros tenemos capacidad de pago y estamos consientes de que todo crédito debe ser pagado pues no queremos nada gratis, por lo que demandamos este crédito con urgencia de lo contrario Jinotega nunca despegará en el turismo”, dijo.

Inversiones extranjeras

Por otro lado lamentó que esto esté sucediendo con ellos cuando hay grandes inversionistas extranjeros que están haciendo grandes construcciones en tierras indígenas, “No me explico cómo a éstas personas se les da la oportunidad de hacer inversiones cuando nosotros somos nativos de la zona y tenemos más derechos” argumentó.

Actualmente estos pequeños productores que se han organizado en una pequeña cooperativa de cinco vendedores de servicio están a la espera de recibir 12 mil 500 dólares o sea 2 mil 500 cada uno para hacer las primeras inversiones y ofrecer condiciones mínimas a los turistas.

Por ejemplo don Orlando Rodríguez, de la cooperativa de pescadores El Conejo, cuenta con una lancha que le fue posible conseguir a través de las Poblaciones de las Naciones Unidades (PNUD), quien está impulsando el programa de pequeñas donaciones para apoyar el turismo comunitario.

Rodríguez está interesado en acondicionar esa lancha con asientos y techo para pasear a los turistas que seguidamente llegan hasta el lago, pero que han manifestado que hace falta un albergue donde alojarse y otras condiciones mínimas para disfrutar de la estadía en el lago.

Según este pescador ya son cinco años de estar luchando para arrancar con el proyecto pese a la buena voluntad del Gran Ducado de Luxemburgo, quienes ya han beneficiado a otros empresarios de Jinotega.

La idea del préstamo es invertir en la construcción de comedores, alojamiento, en senderos para las cabalgatas y de esta forma diversificar el turismo rural.