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LAS MINAS

La pobreza extrema que campea en los municipios del Caribe norte, sobre todo en Rosita, Las Minas, ya no será una limitación para que las mujeres, principalmente de las comunidades, puedan traer a sus descendientes en mejores condiciones sanitarias y humanas.

Ese deseo de parir sin dificultad, con las condiciones que se requieren para ese proceso, en especial para evitar muertes maternas y perinatales, es lo que pretenden resolver en esa ciudad, con una vistosa y amplia casa materna. Un adornado centro donde las embarazadas, antes y después del parto, serán atendidas de manera integral y sin costo alguno.

Auspiciadores

El edificio rosado, de una planta de concreto en su totalidad, fue construido cerca del referente centro de salud, llamado hospital, con financiamiento de la Alcaldía de Rosita, el Fondo de Inversión Social de Emergencia, y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Aecid).

Unas 40 parteras indígenas y mestizas, de coloreados vestidos y rostros un tanto marchitados por las diversas jornadas durante décadas, pero con sus corazones felices por ayudar a traer al mundo a cientos de hombres y mujeres, participaron en la inauguración de la casa materna. Allí aprovecharon para agradecer al alcalde de Rosita, Arturo Ibarra, por gestionar la obra y por incluir una partida en el presupuesto municipal para la construcción de la misma.

Asistió también el doctor Alejandro Solís, en representación de la ministra de salud, Josefina Medrano, de la red de casas maternas; Carme Clavel, en representación de Aecid; la diputada Alejandra Centeno, y Lucía Lira, delegada regional del Silais.

Condiciones dignas

En la casa materna de Rosita hay: una área de recepción, una de atención inmediata, habitaciones con sus respectivas camas y colchones para unas 14 mujeres, además de ventiladores, agua, baños, servicios higiénicos, comedor, sala con televisor, radiograbadora y un gran patio para caminatas, pero lo más importante es el personal calificado, entre enfermeras y médicos, para la atención del pre y pos parto de las pacientes.

Con ese centro alternativo, el cuatro en la región y el número 80 en el país, se espera el acceso y la garantía, derecho de atención profesional y con calidad, que tienen las mujeres embarazadas con alto riesgo obstétrico. Se priorizarán a mujeres gestantes del área rural como grupo de mayor riesgo, garantizándoles albergues, alimentación, los controles de embarazo y toda la atención médica que ameritan los casos.

Tasa disminuyendo

Según datos estadísticos, en nuestro país las tasas de mortalidad materna poco a poco han disminuido, sin embargo continúan esfuerzos por reducirlas aún más. En el 2007 se registran en el país 115 muertes maternas, 38 por hemorragia pos parto. En el 2009 se reportan 94 y 90 en el 2009.

Estadísticas sanitarias mundiales de la Organización Mundial de la Salud de 2009, reflejan que la razón de mortalidad materna de Nicaragua es de 170 por 100.000 nacidos vivos, por encima del promedio continental de 1999.

El Ministerio de Salud cuenta con una estrategia nacional, con el apoyo de la cooperación española, de salud sexual y reproductiva y una línea de intervención en las casas maternas.

Nicaragua es uno de los países más pobre de América Latina, con 47 por ciento de la población que sobrevive con menos de dos dólares al día.

En esta nación centroamericana habitan 5,7 millones de personas, de las que cerca de tres millones son mujeres y más de un millón vive en estado de pobreza extrema, según cifras oficiales del Instituto Nicaragüense de Información para el Desarrollo.

Bajar mortalidad Infantil y materna

Nicaragua suscribió en el 2000 los Objetivos de Desarrollo para el Milenio (ODM), lanzado ese año por los gobiernos en la Organización de las Naciones Unidas y que incluye ocho grandes metas nacionales y colectivas a cumplirse en los primeros 15 años del siglo.

Los ocho objetivos con compromisos cuantificables, buscan: erradicar el hambre, la educación primaria universal, la equidad entre los géneros, bajar la mortalidad infantil, mejorar la salud materna, combatir el sida y otras pandemias, promover el cuidado ambiental y fomentar la asociación mundial.

Sobre esa plataforma, cada país adoptó sus propias metas nacionales. Nicaragua acordó reducir la tasa de mortalidad materna de una base de 90 muertes en 1999 por cada 100.000 nacimientos, a 27 en 2015.