Ingrid Duarte
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El hedor y las enfermedades tienen amenazados a los habitantes del barrio “El Chile”, en el municipio de Diriá, donde las aguas putrefactas del rastro municipal emanan de cuatro antiguos sumideros que ya no poseen las condiciones adecuadas para almacenar el líquido utilizado en la matanza de las reses.

El problema es que el rastro está ubicado en una zona urbana, muy habitada, por lo que sus pobladores están propensos a sufrir cualquier tipo de enfermedad, manifestó doña Ana Jaen, quien a sus 75 años dice que ya no resisten la fetidez que produce el rastro.

“Hace muchos años ahí hicieron unos hoyos como pozos que perenne se llenan de agua sucia de las reses y causan una gran pestilencia que no soportamos, y hay otras personas que están peores que nosotros, porque del rastro sólo los divide una pared”, lamentó la señora.

Indolencia de autoridades

La misma indolencia de las autoridades municipales las ha sufrido doña Amparo Sánchez, de 60 años, a quien encontramos a escasos metros de distancia de donde están ubicados los sumideros. “Aquí no se puede comer, hemos tenido que meternos a los cuartos para medio almorzar porque es imposible. Deseamos que quiten eso de aquí, que lo pongan en otro lugar”.         
Lo irónico, a  juicio de doña Ana,  es que constantemente el Ministerio de Salud vive ejecutando campañas sanitarias en las viviendas para evitar enfermedades, cuando no se han preocupado por erradicar esta evidente amenaza a la salud pública de los dirialeños.

Hedor es permanente

Los afectados denunciaron que la fetidez se repite cada fin de semana empezando los viernes, cuando los matarifes sacrifican un promedio de entre 30 y 40 animales, y cuyo hedor se prolonga hasta martes o miércoles.

Ante tal situación, los líderes del barrio están recogiendo firmas para solicitarle a la alcaldesa, Maribel Barrios, la construcción de nuevos sumideros, o en última instancia, el cierre del rastro. “Hasta el momento llevamos 46 firmas de personas que están apoyando. Lo más triste es que el higienista del Minsa que viene a hacer la inspección dijo que él no puede hacer nada por nosotros, porque eso le corresponde a la Alcaldía”, indicó don José González Ramírez.    

Nuevo rastro, pero en el mismo lugar
Al respecto, la responsable de Planificación y Proyectos de la Alcaldía de Diriá, Fátima Maltez, expuso que ya se encuentran en el proceso de licitación para la construcción del nuevo rastro, pero que ante la falta de terreno, se construirá en el mismo sitio. “A petición de los matarifes lo vamos a construir en el mismo lugar, dándole las condiciones de un sumidero de 25 varas de profundidad para que todos los desechos caigan ahí”.

Maltez señaló que inicialmente habían contemplado la conexión de los sumideros a la tubería de aguas negras del municipio, pero que la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados, Enacal, no lo consideró apropiado.