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Bilwi
El temor a perder sus tierras, bosques, áreas de pesca y el entorno natural en que han vivido históricamente, ha provocado que indígenas de la Costa Caribe de Honduras y de Nicaragua rechacen las concesiones para exploración y explotación petrolera otorgada a los consorcios Infinity y MKJ.

“En Krukira habitan unas 5 mil personas, pero a la hora de realizar las consultas sobre las concesiones petroleras sólo abordaron a cinco habitantes a los que sobornaron, por eso rechazamos tajantemente esos proyectos, porque no queremos que nos saquen de nuestro territorio y de nuestras áreas de pesca”, declaró Florita Dixon, una dirigente de 26 comunidades indígenas de la RAAN.

Mientras que Haydée Bautista, de la RAAS, coincidió al decir que tampoco fueron consultados y no quieren sufrir las secuelas de un derrame de petróleo como el ocurrido en el Golfo de México.

En un foro sobre concesiones petroleras y pueblos indígenas de la Costa Caribe de Nicaragua, celebrado el 6 y 7 de junio en Bilwi, dirigentes comunitarios de La Moskitia hondureña, de la RAAN y de la RAAS, emitieron un comunicado en el que le exigen al gobierno y a los consejos regionales autónomos que respeten los derechos de los pueblos aborígenes de estas regiones consignados en la Constitución Política y en el Estatuto de Autonomía.

Al mismo tiempo exigen que se les informe y consulte sobre cualquier proyecto trascendental como las concesiones para exploración y explotación petrolera.

En alerta
La costarricense Alicia Casas informó que en su país le atribuyen a MKJ serios daños a la industria pesquera durante el proceso de pruebas sismológicas realizadas en la plataforma marítima del Mar Caribe.

“Ellos (MKJ) atribuyeron la debacle de la pesca a la influencia de los huracanes, y demandaron al Estado costarricense por la cancelación de la concesión petrolera”, explicó.

Un ambientalista que solicitó anonimato informó que MKJ es una empresa de maletín que tiene un despacho en un contenedor ubicado cerca del aeropuerto de Houston, Texas, y que se dedica a comprar concesiones como bagatelas que después venden a grandes consorcios petroleros ligados al ex presidentes estadounidense George Bush padre.

El ecologista exhortó a los indígenas costeños para que cierren filas y no se dejen engañar por “los cantos de sirena” de los consorcios petroleros, que prometen todo y sólo destrucción han dejado donde se instalan.