Róger Olivas
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El organismo CARE-Nicaragua finalizó un diagnóstico sobre el trabajo infantil, realizado en diferentes comunidades en donde la Cuenta Reto del Milenio (CRM) tiene incidencia, como parte de un convenio firmado entre ambas instancias para contribuir a disminuir este problema.

Para elaborar el diagnóstico se realizaron grupos focales con funcionarios de la CRM, productores / empleadores, directores de centros educativos y docentes, a los cuales se les hicieron diferentes preguntas para conocer la situación de la niñez en torno al tema que ocupa el estudio.

En todos los grupos se identificó algún tipo de trabajo infantil, entre ellos, los principales: labores agrícolas de siembra y cosecha (hortalizas, frijoles y frutas), labores domésticas, trabajo de ganadería (arreo, apartando y ordeñando ganado), labores de acarreo de semillas y de frutas, de ayudantes en las rutas de acopio lechero, y también mencionaron que hay niños que trabajan en excavaciones para sacar oro.

Muchas de estas actividades que realizan niños y niñas los exponen a grandes riesgos para su salud y su seguridad.

El trabajo infantil es toda actividad que implica la participación de los niños y niñas, cualquiera que sea su condición laboral (asalariado, independiente, trabajo familiar no remunerado) o la prestación de servicios, que les impida el acceso, rendimiento y permanencia en la educación; se realice en ambientes peligrosos, produzca efectos negativos inmediatos o futuros, o se lleve a cabo en condiciones que afecten el desarrollo psicológico, físico, moral o social de los niños y las niñas.

El Convenio 138 de la OIT establece que la edad mínima de admisión al empleo no debe ser inferior a la edad en que cesa la obligación escolar, o, en todo caso, a los 15 años. Establece también que los países cuya economía o medios de educación no estén suficientemente desarrollados, podrán fijar la edad de 14 años, como es el caso de Nicaragua.

El Convenio 182 sobre las Peores Formas de Trabajo Infantil establece que el trabajo peligroso es prohibido para todas las personas menores de 18 años.

Asimismo, se conoció principalmente en el grupo de directores y docentes, que existe una gran cantidad de niños que abandonan la escuela producto del trabajo infantil, aduciendo, en unos casos, que los papás a veces los dejan cuidando a sus hermanos, y, en otros, porque realizan labores en el hogar.

La asistencia escolar sufre mayor afectación al inicio del año, entre febrero y marzo, que son los ciclos de cosecha, y de igual forma el rendimiento académico es bajo en aquellos niños que no tienen suficiente tiempo para estudiar y se ausentan por varias semanas porque deben trabajar.

Paralelo al diagnóstico, CARE y la CRM, realizaron cinco talleres en los que participaron alrededor de 200 personas, entre técnicos, extensionistas del operador agrícola, promotores y productores líderes beneficiarios de la CRM.

Para los talleres, CARE utilizó como base el documento titulado: “Eliminación del Trabajo Infantil: Una guía para empleadores”, en donde se abordó el marco regulatorio que existe sobre el trabajo infantil y sus peores formas, tanto a nivel nacional como internacional, sus implicaciones y las maneras de prevenirlo.

Asimismo, la CRM iniciará una campaña divulgativa-educativa, con el fin de promover un cambio de actitud entre los pequeños y medianos productores de Occidente.

Juan Sebastián Chamorro, Director de la CRM, indicó que el trabajo infantil se ha identificado como uno de los principales problemas en la niñez nicaragüense desde hace varios años, sin embargo, con este estudio --donde se comprueba el fenómeno en las zonas rurales-- el Programa continuará apoyando en la sensibilización de sus socios, con campañas enfocadas en promover el derecho a la educación, principalmente, y la importancia de producir sin la utilización de mano de obra infantil.