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Los cuerpos ágiles y rostros sonrientes de Juan Carlos Mairena, Orlando Gutiérrez y Martín Salas, tres de los cuatro trabajadores despedidos de la Alcaldía de Granada, que desde hace veinte días empezaron una huelga de hambre para exigir el reintegro en sus puestos de trabajo, ha llamado la atención de los escépticos que han seguido de cerca la crisis en la comuna granadina.

La decisión de los afiliados a la Unión Nacional de Empleados, UNE, fue tomada a finales del pasado mes de julio, cuando el edil Eulogio Mejía Marenco no dio señales de querer acatar la resolución emitida en octubre de 2009 por el titular del Juzgado Segundo de Distrito Civil de Granada, Henry Sacaza Grijalba, quien ordenó reintegrarlos de inmediato.

Sin embargo, tras veinte días de iniciado el ayuno, la destreza de los demandantes ha despertado más suspicacias que apoyo. Las críticas se escuchan precisamente en el Parque Central, frente a la Alcaldía, donde tienen instalada una pequeña champa con mantas y pancartas en las que exigen a Mejía que cumpla con las resoluciones judiciales.

Granadinos que pidieron el anonimato dicen que los han visto bromeando, bailando, e incluso comiendo. “Lo que menos parece es huelga de hambre, además si supuestamente no  están comiendo nada, entonces para qué andan pidiendo dinero en una alcancía”, dijo un vendedor del parque.

El asesor legal de la Alcaldía, Camilo Bermúdez, considerado un férreo opositor al reintegro de los despedidos, descalificó la huelga, asegurando que existen fotografías y videos donde aparecen los huelguistas ingiriendo alimentos.

“No es cierto que existe huelga de hambre, tenemos fotografías y videos de ellos cenando; de tal manera, que por imagen de la ciudad les pedimos que levanten ese mamotreto que tienen frente a la municipalidad y se retiren”.  
Versión médica
El doctor José Onofre Quiroz, del Hospital Amistad Japón-Nicaragua, manifestó que el estado de los demandantes no es grave, pero que en el caso de Mairena --debido a que tiene sobrepeso y es hipertenso-- existen factores de riesgo o problemas cardiovasculares. “Es un paciente que con facilidad se puede descompensar”, acotó el galeno.

El conflicto surgió en febrero de 2009, a pocas semanas de la toma de posesión del nuevo alcalde, cuando despidieron a 71 trabadores incluyendo varios líderes sindicales.

En ese entonces, las autoridades edilicias argumentaron que la nómina municipal estaba exageradamente cargada y el Convenio Colectivo era “estratosférico”, y dañaba el presupuesto de la comuna.