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El antiguo mercadito de Rivas podría convertirse en las próximas semanas en el hogar del adulto mayor del departamento de Rivas, y a la vez le permitiría a la Alcaldía de Rivas salir de una vieja deuda que vienen arrastrando los gobiernos municipales de los últimos tres períodos con el Instituto Nicaragüense de seguridad Social (INSS), y que según el alcalde René Martínez, se acerca a los tres millones de córdobas.

Las dos opciones antes señaladas surgieron a raíz de que la directora departamental del INSS-Rivas, Vilma Casanova, solicitara al gobierno municipal que les facilitara el antiguo mercadito ubicado en el barrio “Ulises Colombia”, para acondicionarlo y convertirlo en el hogar del adulto mayor de este departamento, y de esa manera darle vida a este antiguo edificio, considerado patrimonio histórico de esta ciudad.

Dicha propuesta fue escuchada ayer por el gobierno municipal durante una sesión extraordinaria, en la que la contrapropuesta fue negociar el antiguo edificio con la deuda que la Alcaldía de Rivas tiene con el INSS en concepto de cotizaciones de sus trabajadores, y que ronda los tres millones de córdobas.

Edificación
pasaría al INSS
Según el alcalde rivense, el mercadito tiene un valor catastral bastante parecido a la deuda que tienen con el INSS, por lo que detalló que en la sesión extraordinaria se acordó conformar una comisión entre ambas instituciones y realizar un avalúo del antiguo edificio que pertenece a la municipalidad, para luego reunirse dentro de quince días para definir las negociaciones, que de concretarse, dejarían el edificio en manos del INSS-Rivas y a la municipalidad sin la deuda.

Según Casanova, el INSS-Rivas necesita un local para impulsar el Programa Educativo Laboral de Salud y Cultural del Adulto Mayor, y por eso solicitó el edificio a la municipalidad, “ya que el mercadito se está deteriorando y el Consejo de Seguridad Social acordó solicitar el local para darle vida, ya que se trata de un patrimonio cultural de Rivas”.

La funcionaria añadió que de llegar a un acuerdo con la municipalidad, acondicionarían el mercadito, para hacerlo realmente en el hogar de ancianos e instalar talleres de pintura, trabajos manuales, construir salas para canto, poesía, danza y hasta instalarían una biblioteca audiovisual para que dicho edificio sea de utilidad social para los jubilados y los adultos mayores, quienes según Casanova, de esa manera se reinsertarían a la sociedad y no vivirían aislados.

A la vez, detalló que no expulsarían a ninguna de las personas que actualmente usan el mercadito para distintos negocios.