•  |
  •  |
  • END

Beneficio al medio ambiente y a mujeres de escasos recursos económicos, está impulsando la Fundación de Proyecto Solar para Mujeres Nicaragüenses, en los departamentos de Rivas, Masaya y Granada, donde está elaborando cocinas solares a bajo costo para entregarlas -principalmente- a madres de familia que manifiesten su necesidad de obtenerla.

La Fundación está presente en nuestro país desde 2004, con el doble propósito de evitar el despale indiscriminado de nuestros bosques, pero a la vez aliviar el bolsillo familiar de las amas de casa que ya no necesitaran el gas butano. “Es una cocina que no necesita leña, porque trabaja sólo con sol y es exclusiva para mujeres, porque somos las que cuidamos la casa, aunque tenemos algunos esposos que vienen a ayudarnos con algunos detalles”, señaló Alicia Zamuria, Coordinadora de Campo.

Las cocinas u hornos son elaboradas en un pequeño taller por las mismas beneficiarias, dirigidas por las coordinadoras del proyecto, que van dando las instrucciones de cómo ir armando el conjunto.

“La parte de abajo se llama estante y es la única pieza que necesariamente la tenemos que hacer de pino, lo demás está hecho básicamente de playwood y zinc”.

Precio simbólico

Zamuria explicó que el costo real de una cocina es de 200 dólares; sin embargo, esta iniciativa de carácter social las ofrece a sólo veinte dólares a pagarlas en un plazo de seis a ocho meses, y son las mismas mujeres las que proponen el monto de la cuota.

Durante los seis años la Fundación ha beneficiado a unas 450 mujeres de las tres zonas del país.

Para participar en esta dinámica, las interesadas deben comunicarse con las coordinadora de su departamento, y en el caso de Granada pueden contactar a Cristina Bermúdez, habitante del barrio “Campo de Aterrizaje”.

Claudia Hondoy Guadamuz tiene un poco más de un año de haber obtenido su cocina, y aunque anteriormente no creía en los beneficios, hoy confiesa que le ha simplificado muchas actividades del hogar, desde la preparación de los alimentos hasta la preservación del color de la ropa.

“Cocinamos arroz, cosemos frijoles, plátanos, hacemos huevos cocidos, pasteles, tortas y hasta blanqueamos la ropa que se va poniendo amarillenta”, indicó.

Las cocinas rápidamente habían sido retiradas por las diez mujeres favorecidas del “Campo de Aterrizaje”, de esta ciudad.