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LAS MINAS

Sensibilidad y responsabilidad “cristiana y solidaria” institucional demandan tres ex trabajadores del Ministerio de Salud del Caribe Norte, que pasaron a condición de jubilados, pues, aseguran vivir una situación difícil, debido a la dilación en la liquidación o indemnización a la cual tienen derecho por los servicios prestados.

Juan Frank López, Ulda Bolaños Perla y Alejandro Mendoza, tres jubilados por vejez en el municipio de Rosita, aseguran que esperan su liquidación y su respectiva pensión desde hace 15 meses, tiempo que les ha causado serios perjuicios en sus vidas, como la limitante para cubrir sus necesidades básicas.

Deuda con las pulperías

Los tres jubilados aseguran que en las pulperías ya no les quieren fiar los productos, porque la deuda es grande, y hasta sienten que los ven con cierta desconfianza por esos inconvenientes.

Refieren que se ven impedidos de pagar servicios básicos como energía eléctrica, principalmente, además de medicinas para su salud y otras necesidades materiales.

30 años con Minsa y, ¡atención don Gustavo!

Doña Ulda Bolaños Perla, que trabajó 30 años para el Ministerio de Salud en Rosita, le pide al secretario general del FNT, Gustavo Porras, que interceda por sus casos ante las instancias que correspondan, para que les agilicen el proceso de indemnización y pensión, como derecho ganado y reconocido por la Constitución y sus leyes ordinarias como la de Seguridad Social, y Laboral.

Roberto Maradiaga, dirigente de Fetsalud en esa localidad, consideró de injusto el caso de los tres jubilados de Rosita, que dieron sus mejores años al servicio del Ministerio de Salud, “ya que no se merecen ese letargo de retribución de beneficios al que tienen derecho como trabajadores. Solicitamos al INSS resuelva estos tres casos de manera inmediata”, expresó Maradiaga.

Contraste con los que tienen la sartén por el mango

La situación que enfrentan los tres jubilados de Rosita, es una evidencia de la desigualdad en ese tipo de casos, por la razón de que esos procesos se satisfacen con oportunidad y celeridad para un sector, como ministros, diputados y funcionarios de poder.

Sin embargo, para el empleado de “abajo” se vuelve tan dificultoso y lleno de obstáculos para conseguir la “cristiana y solidaria” pensión, que en ciertos casos, el trabajador no logra aprovechar sus prestaciones sociales, que no es más que una parte de la retribución cotizada que hicieron durante prestaron servicios.