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Ayer miércoles concluyó con una eucaristía en el Tepeyac de San Rafael del Norte, la tercera y última fase del primer sínodo diocesano bajo el lema: “Como discípulos misioneros, renovar todo en Cristo a través de una iglesia fraterna, misionera y solidaria”, el que fue preparado por la Diócesis de Jinotega.

La actividad eclesiástica concluyó, con la elaboración de un documento compuesto de 20 temas, los que de ahora en adelante regirán en la Diócesis de Jinotega, según explicó Monseñor Carlos Enrique Herrera.

La actividad se llevó a cabo en asambleas donde asistieron 120 representantes de todas las parroquias entre laicos, religiosas, sacerdotes, pastorales juveniles y profesionales, entre otros quienes dieron sus aportes para redactar el documento que será como el nuevo código de la diócesis.

Experiencia única

Josefa Briones, originaria de la comunidad de Suní, y coordinadora de pequeñas comunidades, dijo haber experimentado una experiencia única por ser el primer sínodo de la Diócesis de Jinotega, habiéndole dejado una gran enseñanza espiritual, y además pudo ver las luces y sombras de la Iglesia.

El obispo Carlos Enrique Herrera explicó que durante el proceso hay nuevas disposiciones las cuales serán puestas en prácticas una vez que el documento se promulgue.

Las disposiciones van desde saber utilizar los recursos humanos, como trabajar más organizados, hasta lo que tiene que ver con la renovación espiritual.

“Por ejemplo, antes se acostumbraba que los niños que hacían la Primera Comunión, ese mismo día recibían su confirmación, pero ahora será distinto, hasta que cumplan 14 años para que sepan de qué se trata cada oficio religioso y no forzar a nadie”, dijo Monseñor Herrera.

El primer Sínodo que realiza La Diócesis de Jinotega se puso en marcha en mayo de este año, y constó de tres etapas que acabó dando la pauta del caminar de la Iglesia.

Etapas

Se dividió en tres: la primera, consistió en la etapa denominada “Ver”, en ella se conoció la realidad diocesana departamental, considerando el quehacer al interior de la Iglesia, pero también lo que ocurre en el contexto social, cultural, económico y político.

Luego, “Juzgar”, donde se pudo constatar y comparar la realidad a la luz del Evangelio, del Magisterio de la Iglesia, de los documentos conciliares.

Tras analizar ambas etapas vino el “Actuar”, donde se hizo un discernimiento de las enseñanzas de la Iglesia en todos sus niveles, poniendo esfuerzos en aplicar esos criterios en la acción pastoral diocesana.

Posteriormente, se realizó una “Evaluación” que permitió comprender el desarrollo del mismo, anticipando eventuales dificultades y verificando el cumplimiento sucesivo de los objetivos y etapas.

Finalmente, el 18 de diciembre próximo será la presentación de los resultados del Sínodo, donde la Iglesia piensa preparar una actividad solemne donde estarán presentes las máximas autoridades de la Iglesia Católica del país.

¿Qué es un Sínodo Diocesano?

La palabra viene del griego “sin” que quiere decir con, y de “odos”, camino. Se trata entonces, de hacer un camino común, caminar juntos.

Un Sínodo Diocesano es la mejor instancia para que la Iglesia, pueblo de Dios, sea llamada a entregar su aporte a la conducción pastoral de la Diócesis, buscando realizar de la mejor manera posible la misión evangelizadora que siempre ésta ha llevado a cabo, bajo la conducción de su pastor y en espíritu de comunión y de corresponsabilidad.

Se trata de un tiempo especial, de un tiempo de gracia, de una práctica que ya en los primeros tiempos de la Iglesia se vivía en las comunidades.

Desde los Hechos de los Apóstoles vemos esta vivencia eclesial, con el llamado “Concilio de Jerusalén”.