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La ciudad de Jinotega ha tenido, en su configuración territorial, dos grandes barreras rompevientos naturales. El cerro La Cabaña, por el norte, y Cubulkán, por el sur. De La Cabaña sólo quedan trozos después de su explotación total para material selecto.

Ahora, ante la indiferencia de la alcaldía y autoridades, van por el Cubulkán, el cerro que albergó la columna de los coroneles Salvador Bosque y Clemente Torres, durante la toma de Jinotega en el contexto de la guerra constitucionalista de 1926, contra el general Gabriel Artola.

Al alcalde del FSLN, impuesto por el Consejo Supremo Electoral, parece no preocuparle la historia del Cubulkán, que también constituyó fortaleza del general Pedro Altamirano cuando Sandino se tomó la ciudad en la guerra contra la intervención norteamericana.

El cerro símbolo de la resistencia histórica y de los vientos, hoy cercenado por máquinas que extraen material selecto ha despertado el rechazo entre la ciudadanía jinotegana que ha comenzado a movilizarse, de la misma manera que lo hizo para obligar al gobierno de Enrique Bolaños a construir la carretera de El Guayacán o la hazaña de los rioblanquenses cuando se opusieron a que una empresa de telefonía celular instalara un antena en el Cerro Musún en 1998.

Sandra Chavarría, una jinotegana radicada en Managua lanzó un SOS la semana pasada, a las autoridades del Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales (Marena) para que paren con esta depredación, sin embargo, nadie responde y las poderosas máquinas siguen sacando las entrañas del Cubulkán .

“Vemos con mucho dolor, con una enorme herida en el lado sur, pues lo han convertido en banco para extracción de material y al paso que van, está en franco proceso de desaparecer como su homólogo en el norte el cerro de La Cabaña”, expresa la misiva de los jinoteganos.

El director de obras públicas de la alcaldía de Jinotega, Oliver Castro, al ser consultado por END, con mucha arrogancia y prepotencia dijo que no daba entrevistas, que recurriéramos al propietario del sitio, el señor Victorino Centeno y que el Marena había otorgado el permiso del derecho de vía y negó que se esté afectando el cerro.

El ingeniero Mauricio Ramírez, de la Comisión ambiental municipal, dijo que desconocer si se estaba extrayendo material de dicho cerro y minimizó el impacto ambiental al considerar que el cerro sólo tiene un valor histórico.

Por su parte, la bióloga y ecóloga María Teresa Centeno informó que aun no había visto en las condiciones que se encuentra el cerro, pero lamentó que esto esté ocurriendo.

“Primero debieron presentar un plan de gestión ambiental para hacer obras de mitigación, “da pesar que se destruya un oxigenante para el sector sur de la ciudad,” dijo Centeno.