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Bluefields

Mientras los familiares costeños llegaban a visitar a sus difuntos el 2 de Noviembre, dos cementerios sucumben en el olvido, apenas recuperados en la historia oral de Bluefields, uno de ellos ubicado en la periferia del colegio San Marcos.

El otro se encuentra cerca del rastro municipal, ambos en el barrio Punta Fría; en éste último descansan los restos de los primeros misioneros moravos que llegaron de Alemania.

“Cuando yo era niño jugábamos en este cementerio, pero antes estaba bien bonito, nosotros hacíamos nuestra chamba con la limpieza en la época que lo cuidaba el señor William Thomas (qepd).

Antes los cuidaban la Iglesia Morava, recuerdo que cada tumba tenía su lápida con los datos de misioneros moravos llegados de Alemania, pero la gente se ha robado todo”, dice Lloyd Wilson, de 67 años.

Por su parte, el historiador costeño Hugo Zujo dijo que hace años se pidió que se recupere la memoria histórica de estos cementerios pero nadie hizo caso.

En total olvido

“Había un cementerio en la cuadra que hoy es entre el barrio Central y Punta Fría de calle a calle, era un cementerio bien organizado, pero cuando llegó el alcalde Adán Calón y construyó una escuela pública que se llamaba “Carmen Schick” que era la esposa del presidente René Schick, (1963); ellos (alcalde y presidente) eran compadres”, dice Zujo, esa es la razón por la cual desapareció el cementerio, hoy en día existen pocas tumbas y lápidas en el interior del colegio San Marcos en Punta Fría.

En el cementerio de Punta Fría que está en total abandono, encontramos tumbas que apenas se aprecian datos: “Ernst Karl Kushnig, nació en 1846 y murió en Bluefields el 29 de septiembre de 1898 (tenía 48 años de edad y falleció hace 112 años).

Otra tumba dice Bealu Herzog murió en Bluefields en 1890 (Hace 120 años); en otra lápida apenas se puede observar 1832 (Hace 178 años).

El profesor Zujo dice que este cementerio debe ser después de 1849 cuando los Misioneros moravos llegaron a la Costa Caribe, en el contexto de conquista y colonización de la corona inglesa.


Vivos en el abandono
Llorando a los pies de una tumba en el cementerio San Juan de Dios, encontramos a doña Aura Sandoval de 75 años de edad, quien nos relata que tras la muerte de su hermano Heberto Francisco Sandoval Gómez “Profesor Toto”, hace año y medio, su vida se ha vuelto difícil, aún más con el abandono de su único hijo que se fue a Panamá hace un año y no ha tenido noticias de él.

“Quedé sola, mi hijo se me fue el 18 de noviembre del año pasado y nunca he tenido ni una llamadita ni para decirme que está bien o mal”, dice la angustiada madre. Su hijo se llama Javier y tiene 23 años.


Además fue estafada
El dolor de doña Aura se complica porque dice que con mucho esfuerzo ahorró 1,200 córdobas y se los dio a un supuesto albañil para que le arreglara la tumba de su hermano, y grande ha sido su sorpresa que el sujeto no hizo ninguna mejora.

Doña Aura se gana la vida como profesora en su casa, y dice que hace meses ha estado llevando su currículo a centros escolares y a la alcaldía, pero nadie le da trabajo porque es de la tercera edad, situación que se le complica, porque tras la muerte de su hermano quien sirvió al magisterio y cotizó al Seguro Social por más de 40 años, ella ha ido al Seguro, pero le dicen: “Lo sentimos, no podemos ayudarle”.