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Pese al desconocimiento que pobladores de San Juan de Nicaragua tienen sobre el Estudio de Impacto Ambiental sobre el dragado del Río San Juan, ha creado preocupación la falta de autoridades del Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales, Marena, en la zona a fin de velar por el cumplimiento del mismo y el menor impacto en el ecosistema y su biodiversidad.

Pescadores que han tenido la oportunidad de penetrar al lugar donde se realiza la obra consideran que aunque “la defensa de la soberanía es primordial”, tan necesaria es la vigilancia o inspección permanente en el terreno para evitar daños que entre otras cosas puedan afectar el sistema lagunar.

El rastafari Edgard Coulson, autóctono de San Juan, dijo que además de negarles la información sobre la obra, ni las autoridades nacionales del Marena, ni de San Carlos, siguen de cerca el trabajo. “Hemos cuidado ese ecosistema porque es nuestro futuro y en esa zona hay manglares que permiten la vida de las especies para su reproducción y creemos que si no actúan con cuidado pueden causar daños”, afirmó.

Para Coulson, el monitoreo del proyecto de dragado del San Juan no debe estar en manos de militares, “está bien que resguarden la seguridad, pero está mal que no se encuentre en el terreno un profesional en la parte ambiental”, dijo.

Desecación acelerada

Juan García Meléndez, con 45 años de dedicarse a la pesca, recordó sus recorridos por la zona hoy en conflicto. “Por esas veredas hay manglares que dan vida a muchas especies como tortugas, almejas, reptiles, iguanas, aves. Lo que creemos es que con esa construcción del canal cuando empiece a correr, por los sedimentos que se arrastren va a secar la laguna, pero como no nos han explicado nada, sólo lo podemos prever de acuerdo a nuestro sentido común”, apuntó.

Walter Hamon, aplaudió las obras y dijo que no “podemos ceder ni un poquito de una tierra que es nuestra”, pero además, dice que Nicaragua debe recuperar las islas que se han anexado a Costa Rica, sea por la sedimentación o malintencionadamente, entre ellas las islas Pereira, Culebra, Tamborcito y Santa Elena.

El alcalde Misael Morales refirió que recientemente recibieron la visita de una comisión política, entre ellos el delegado del Marena, Omar Brenes, pero admitió que igualmente hay inquietud en el seno de Concejo Municipal porque emitieron una ordenanza para proteger y preservar el medio ambiente ante amenazas latentes en esa zona protegida.

La ingeniera en calidad ambiental Tania Guillén refirió que el Estudio de Impacto Ambiental está en correspondencia con las acciones que se están realizando. El mismo contempla la construcción del canal e indicó que los 23 sitios donde se ubicarán los sedimentos que superan las 2 millones de toneladas en toda la obra en un trayecto de 42 kilómetros son áreas intervenidas.

Víctor Campos explicó que toda acción de dragado tiene un impacto. “La relación beneficio-costo debe ser positiva para el país, principalmente para los pobladores de la zona”, aseveró.

Antonio Ruiz, de Fundación del Río, es del criterio que “si somos países hermanos y hemos fomentado una buena relación entre Nicaragua y Costa Rica lo conveniente es que el diferendo se resuelva con diálogo y la lucha es porque lleguemos a un final que permita el amojonamiento”.