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LA CONQUISTA, CARAZO
Con sopa de “chotes” y otras exquisiteces, como pescado frito con pinol, cusuco y pinol de iguana, esperan los conquisteños a cientos de peregrinos que fieles al Cristo Negro comienzan a llegar al poblado desde hoy jueves, como parte de las famosas romerías del tercer viernes de Cuaresma en honor al Señor de Esquipulas.

La Conquista, que fue crea creada como municipio el cuatro de octubre de 1899, en tiempos de José Santos Zelaya, es el quinto de los ocho municipios de Carazo, y los ríos que aún se conservan junto a la milagrosa imagen de Esquipulas son los principales atractivos en esta época de Cuaresma.


Los tres cristos negros
El alcalde Tomás Umaña Chávez dijo que su municipio es privilegiado porque de los tres cristos negros que existen en Nicaragua, uno es venerado en este lugar, otro en Masatepe, y un tercero en El Sauce, departamento de León.


La leyenda
De acuerdo con la leyenda, la imagen, que representa a Jesús crucificado, no en madera, sino en una cruz de plata pura, apareció en el río de La Conquista, que debe su nombre a la rebeldía indígena, porque Gil González Dávila y su tropa fueron rechazados en este lugar, y los que llegaron a conquistar terminaron sepultados en lo que ahora es el parque de la localidad, en ese río del que habla la leyenda, aún se conserva la famosa “Pilita del Señor”, que es donde los indígenas --se dice-- hallaron el Cristo, que luego fue llevado al templo parroquial, ahora convertido en santuario nacional.

Las peregrinaciones, por tanto, se realizan desde la fundación del poblado, y en las décadas de 1950 y 1960 representaban toda una travesía porque llegar al pequeño poblado era una labor de varios días, al sortear dificultades, la crecida de los ríos y la amenaza de animales salvajes, como tigrillos o pumas americanos que ya miraban amenazado su territorio en las entonces tupidas montañas, hoy reducidas a pequeños bosques y potreros.


Una devoción cruel
La gente llegaba a pie y en carretas, y era común observar champas y enramadas, y mientras unos disfrutaban de la fresca agua de los ríos, algunos devotos llegaban de rodillas hasta el Cristo, en una práctica que a los mismos sacerdotes les pareció cruel porque los romeros quedaban al final con las rodillas en carne viva al arrastrarse por la arena, piedras y espinas, “saldando” así sus promesas con Esquipulas.

Los antiguos pobladores también recuerdan al padre Pedro, famoso por organizar las misiones y hacer crecer la fe en el pueblo, quien recomendaba pagar en vida las promesas al Cristo, porque, según decía, estaba cansado de confesar muertos. Al confesionario, decía el sacerdote, llegaban almas en pena que en plena confesión desaparecían, por eso se dice que Esquipulas cumple, pero es bien celoso al exigir lo suyo.


De la tradición a los festejos
Con el tiempo, y a medida que el progreso fue llegando, la imagen contó con su templo y en el centro del pueblo se congregaron roconolas, las del famoso “Nicolás Burra”, hubo presencia de chinamos y lo que por años fue una tradición sana tomó otro aspecto, ahora era más festejo que otra cosa, mientras que el río sucumbía al despale y comenzaba una larga agonía de los recursos naturales.

En el sitio, todavía se conserva la “Pilita del Señor” donde los devotos llegan a lavar penas en cuerpo y alma, pues creen que el agua de ese lugar es milagrosa.

Llegar a La Conquista ahora es más fácil, hay una carretera, que por cierto ya comienza a presentar deterioro, y pese a todo el poblado sigue siendo atractivo.

El alcalde, Tomás Umaña, dijo que para este año esperan a dos mil peregrinos, y además de las ventas de melcochas, rosquillas y los platos típicos, como la sopa de chotes, que es un caracol muy apetecido, habrá actividades deportivas, culturales y la misa que presidirá el arzobispo de Managua, monseñor José Leopoldo Brenes Solórzano.