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Dos camioneros de la ciudad de Rivas confesaron a EL NUEVO DIARIO haber vivido en carne propia el riesgo que corren los trasportistas de carga al circular por las carreteras de Honduras, El Salvador y Guatemala, donde según ellos, se corre el riesgo de hasta perder la vida.

Hace dos días la Asociación de Transportistas de Nicaragua (ATN) dio a conocer públicamente el temor y la inseguridad a la que se enfrentan al trasladar mercaderías por las carreteras de estos tres países y en especial Guatemala, donde los ex camioneros rivenses, Juan Adolfo Saavedra y Juan Carlos López, fueron víctimas de la delincuencia organizada, razón por la cual ambos prefirieron dejar el volante de los furgones por temor a perder sus vidas.

Según Saavedra, de 52 años, él trabajó como camionero de una línea centroamericana entre ocho y diez años, y en ese lapso se percató de que existe toda una organización preparada para asaltar valiosos cargamentos de mercancía y señaló que los puntos claves de la delincuencia se ubican en las fronteras de El Amatillo, ubicada entre Honduras y El Salvador y La Hachadura, que está entre El Salvador y Guatemala.

De acuerdo con Ortega, en estos puestos fronterizos, existen tramitadores que trabajan con los asaltantes de carreteras y señala que la función de ellos en la aduanas es identificar la mercadería valiosa, y los datos del furgón en que son trasladadas para después pasar la información al resto de la estructura y hasta avisan cuando el conductor del furgón de interés sale en marcha.

Ortega relató que en una ocasión trasladaba un cargamento de colchones valorado en 60 mil dólares y que en Guatemala, al transitar por la carretera litoral, le dieron persecución “dos vehículos sin placas y eso es sinónimo de ladrones y me dieron persecución inútilmente en un tramo de 15 kilómetros, y ahí la policía brilla por su ausencia por lo que no me quedaba más que acelerar” .

En tanto, desde su autolavado de carros, donde hoy se gana la vida don Juan Carlos López, de 52 años, señaló que dedicó 25 años de su vida al volante de estos pesados vehículos que recorren todo Centroamérica, y aseguró que en tres ocasiones fue víctimas de asaltos en Guatemala.

Ellos (los asaltantes) al divisarme me seguían y una vez que me daban alcance me apuntaban a la cara con una pistola para que detuviera el camión, ya que de lo contrario me mataban y así, reducido, se llevaban la mercadería y me dejaban abandonado en medio de malezas”, señaló