•  |
  •  |
  • END

Evert Enrique Coronado, uno de los diez reos condenados por narcotráfico que fueron beneficiados por las órdenes de libertad emitidas a inicios de diciembre por los magistrados del Tribunal de Apelaciones de Granada, inició ayer una huelga de hambre indefinida a la que se sumó el reo Róger Antonio Aburto González, condenado a 27 años de cárcel por asesinato atroz, en perjuicio de una mujer de Jinotepe.

De acuerdo a la versión de Coronado, él decidió iniciar la huelga de hambre indefinida para exigir su libertad, porque considera que permanece detenido de manera ilegal desde el pasado ocho de diciembre, cuando su abogado defensor le llegó a notificar que los magistrados del Tribunal de Apelaciones de Granada; Alejandro Estrada, Ligia Rivas Peña y Julia Marina Selva, ordenaron su libertad al revocar la sentencia condenatoria de primera instancia, dictada por la juez de juicio de Rivas, Ivette Toruño Blanco.

Coronado hizo referencia a la sentencia número 039, que dictaron los magistrados antes citados el tres de diciembre y en la cual revocan la sentencia condenatoria que dictó la juez Toruño el ocho de mayo de 2009 contra él, Bayardo José Areas Díaz, Pedro José Meléndez, William Fernando Argueta Pérez, Erick Urbina Aráuz, Armando Urbina Cerros, Alberto Núñez Sevilla, Félix Dávila, y Carlos Mauricio Gutiérrez.

Sin embargo, ninguno de los favorecidos ha logrado salir del Sistema Penitenciario y por eso Coronado optó por la huelga de hambre indefinida, “porque estoy detenido ilegalmente, esto es una clara violación a mis derechos humanos y un irrespeto a los magistrados de Granada. Sus sentencias son de ineludible cumplimiento y además, si no van acatar sus fallos para qué los nombran”, expresó.


Dice que no ha
pagado por libertad
El reo aseguró no haber pagado ni un solo córdoba a cambio de obtener un fallo favorable y aseguró que no pertenece a ninguna banda de narcotraficantes.

“La Policía cuando me arrestó en Sapoá, Cárdenas, andaba en mi moto, no me encontraron droga y en el juicio mi abogado demostró a través de los informes de llamadas que se solicitaron a las empresas de telefonía celular, que en mi número ni siquiera aparecían llamadas a los teléfonos de los otros detenidos, pero sin pruebas, la jueza Toruño me condenó”, dijo.

Coronado fue capturado durante un operativo realizado en el puente del río Sapoá, Cadenas, por fuerzas combinadas del Ejército y de la Policía Nacional, y el cual dejó como resultado la incautación de 68 kilos con 764 gramos de cocaína, 199 mil 820 dólares en efectivo, un fusil AK recortado, un revólver 38, y dos pistolas nueve milímetros.

Asesino se suma en respaldo

Por su parte, Aburto González, el otro reo condenado por asesinato atroz, aseguró que se sumó a la huelga de hambre para llamar la atención de los organismos que velan por los derechos humanos de los privados de libertad, ya que según él, en Granada existe una clasificación de reos en la que los favorecidos son los que tienen recursos económicos.

Entre las quejas señaló al doctor que se encarga de brindarles atención médica, quien no lo saca de la cárcel porque no tiene dinero, a pesar de que supuestamente sufrió un derrame cerebral y tiene enfermedades crónicas.

Al preguntársele por qué purgaba una condena de 27 años, Aburto González respondió que por haber asesinado a una mujer por pasada de cuenta, “ya que era hija de un informante”.

Pero, según archivos de EL NUEVO DIARIO, él fue acusado el dos de diciembre de 2000 de haber violado y asesinado con saña a una joven de 30 años del barrio La Bolsa, de Jinotepe.