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Los cerca de 300 alumnos de secundaria del Instituto “Suyapa Gutiérrez” de la populosa y fronteriza comarca Teotecacinte, continúan recibiendo el “pan del saber” bajo un techo amenazante y paredes temblorosas de la antigua infraestructura con más de 25 años de uso, según los vecinos de la localidad.
Gumercindo Sánchez, dirigente de pro-gubernamental CPC, dijo que ningún gobierno ha invertido en ese instituto, ni el de su propio partido Frente Sandinista. Parte de la infraestructura fue levantada en 1995 por gestiones de la comunidad ante un hermanamiento con una ciudad estadounidense.


“Tenemos más de seis años de solicitar a la alcaldía que nos reconstruyan el instituto. Siempre se nos ha dicho que el proyecto está en la primera carpeta (de inversiones), pero es una mentira, siempre lo han tenido en una última prioridad”, indicó.


Contó que cuando el presidente Daniel Ortega visitó Jalapa, en 2009, los padres de familia llevaron una manta con letras grandes pidiéndole la construcción de un nuevo centro, “entonces, el actual alcalde, Orlando Zeledón, se adelantó para decir (desde la tarima): ese instituto lo voy a hacer yo, este año”. No obstante, se quejan que ahora ni siquiera se asoma a la comarca a dar una explicación.
 
Reciben clases de pie o sentados en el piso

Sánchez dijo que como padres de familia estaban cometiendo una irresponsabilidad de exponer a sus hijos e hijas al peligro o a una tragedia, “que Dios quiera no lo permita, porque si sigue así, ahí van a haber muertos, heridos, quebrados, porque eso no sirve ni para un gallinero”, señaló.


Agregó que se sienten cansados de insistir ante la alcaldía, y han dispuesto a que una comisión de padres de familia viaje a Managua a plantarse frente al Ministerio de Educación, hasta que les den una respuesta concreta a su urgente demanda.
Luis Alonso Betanco Ruiz, estudiante de cuarto año, dijo que tampoco hay suficientes aulas y sillas, y las que existen, están en mal estado. “Algunos recibimos las clases parados o sentados en el piso, con miedo porque cuando hay viento, las paredes y el techo se mueven”.

Sin agua, luz eléctrica y sin letrinas

Shelsea Stefani Montalván Bustamante, también del mismo año, añadió que “en un caso que estemos desprevenidos, tememos que nos va a ocurrir algo, porque se puede caer una sección”.


Kevin Bayardo Castellón Valdivia, de quinto año, dijo que ya culmina su bachillerato, pero durante cinco años fue sometido al miedo, “porque pedazos de vigas y paredes caen detrás de nosotros a cada rato”, anotó. Agregó que los afecta psicológicamente en el proceso de aprendizaje. “En vez de estar poniendo atención a la pizarra, estamos pendiente de que una viga podrida no nos caiga encima”, expresó.


Además, no tienen agua, luz eléctrica ni servicios higiénicos. “Tampoco hay una biblioteca para realizar las tareas. Tenemos que ir a un ciber (privado) donde pagamos hasta 3 córdobas sólo por consultar una página. Hubo uno que decían que era de la alcaldía, pero lo quitaron”, expuso Castellón Valdivia.