Jorge Eduardo Arellano
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Mostrando una mejor actitud, aunque luciendo algunos errores, la Selección Nacional de Fútbol se adjudicó el triunfo 3-2 en un duelo que ganaba 2-0 en el primer tiempo, y fue necesario el olfato letal de Emilio Palacios, que con tres goles anotados, salvó la causa ante el Walter Ferreti.

El encuentro realizado en el Estadio Cacique Diriangén permitió ver a la Azul y Blanco con algunas variantes en sus sistemas de juego, pasando de un 4-2-4 a un 3-5-2, alineando con Denis Espinoza en la portería, Silvio Avilés, Marvin Molina, Carlos Alonso y David Solórzano en la defensa.

En la contención aparecieron Franklin López y Armando Collado, quien por su función en el club Nejapa, en El Salvador, le dio más llegadas al equipo. Adelante estaba Quesler Rizo ante la lesión de Samuel Wilson, mientras Palacios y Ricardo Vega hacían dúo al ataque.

“Tuvimos inconvenientes cuando hacíamos algunos cambios tácticos, pero se nota que el equipo se va acoplando. Pero eso sólo es posible haciendo juegos”, explica Mauricio Cruz, técnico de la Selección.

Palacios puso adelante a la Azul y Blanco con su primer gol al minuto 23, repitió la dosis con otro tanto al 45, en un par de jugadas que demostraron la capacidad de definición del delantero cuando está con el balón frente al marco rival.

Los rojinegros se fueron a la carga en el segundo tiempo con gol de Lucas Piccinini al minuto 48, mientras tanto Mario Gastón en balón estacionado puso el empate 2-2 al 66. Y fue con un penalti, cobrado por Palacios al 80, que la Selección se llevó el partido 3-2.