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Uno se pregunta genuinamente entusiasmado: ¿Cómo sujetar nuestra excitación frente a ese pitcheo autoritario de Vicente Padilla? Después de dos innings enérgicos frente a Kansas el 1 de marzo, ayer realizó otros tres consistentes contra los Medias Blancas, permitiendo una carrera sucia, mientras los Rangers edificaban un triunfo cómodo por 6-1.

Así que, en dos salidas, sentado sobre un 0.00 en efectividad, el pinolero lleva dos victorias, una carrera inmerecida en cinco entradas, sólo dos hits en contra, dos ponches y tres bases con apenas 34 lanzamientos, 21 strikes.

Con un pitcheo intenso, de alto volumen y muy buen control, adelantándose en el conteo, derritiendo el peligro de bateadores como Nick Swisher, Orlando Cabrera, Jim Thome, Paul Konerko, Jermaine Dye, Joe Crede, Padilla fue dominante. Él está utilizando nuevamente el adiestramiento primaveral para hacer crecer nuestras ilusiones.

¿Será éste su gran año, el que por tanto tiempo hemos estado esperando? Con lo mostrado en sus dos primeras actuaciones, parece gritarnos: ¡Hey, mírenme, aquí tienen algo de lo que soy capaz!
Claro, esto no es matemática pura. En 2004 Padilla impresionó en el spring con los Filis, pero una vez que se levantó el telón de la temporada perdió cuatro juegos consecutivos antes de imponerse con una gran faena al zurdo Randy Johnson.

Cierto, el Padilla de hoy es un pitcher en plena etapa de madurez, con experiencia y conocimientos agregados a su material por siempre promocionado, que se encuentra en las puertas del segundo año de su contrato de 34 millones de dólares que se vence en 2009.

El sol sale para todos, pero hay quienes se broncean más rápido que otros. Hasta hoy, Padilla ha tomado tiempo y nuestra ansiedad gira alrededor de su escopeta derecha, quizás menos humeante pero más controlada y dominante.

Como apuntaba Johnny Sain, sólo cuando consigues confiar en tus herramientas y posibilidades es que puedes descubrir qué tan buen pitcher eres, y Padilla, sin temor por el bateo enemigo, pero inseguro en sus señales, está transmitiendo esa impresión.

Durante largo tiempo hemos estado escuchando mucho sobre el exuberante potencial de Padilla, pero en su intento de desarrollo, los obstáculos encontrados se han multiplicado. Si muscularmente no flaquea, puede ser éste el momento en que se lance al asalto de la grandeza.

Rumbo a los 31 años, Padilla está entero y ha conseguido sentido común, que muchas veces es el menos común de los sentidos. Comenzó a prepararse físicamente aquí, mostró suficiente seriedad, se reportó lo más pronto posible y parece listo para experimentar el crecimiento por todos soñado.