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La pelea de esta noche no estará entre las mejores en la carrera del campeón mundial, Manny Pacquiao, quien se enfrentó a un Shane Mosley que nunca arriesgó, ni mucho menos hizo méritos para arrebatarle el título de las 147 libras, versión OMB, al filipino.

“Pacman” ganó por decisión unánime a pesar que la pelea parecía terminar temprano cuando cayó Mosley en el tercer asalto por una izquierda contundente al rostro que lo sembró en la lona y lo dejó trastabillando en todo el recorrido del round.

Mosley sobrevivió a ese round casi en agonía, amarrando, esquivando golpes, mientras se veía tambaleando con piernas de trapo que caminaba corriéndose de su rival casi por instinto.

En el cuarto asalto, Pacquiao pudo haber rematado al californiano pero le mostró mucho respeto y jamás se abalanzó para “matar” a su presa pese a que todavía se veía “pegado” por la caída del tercer asalto.  

Después momento, que fue la acción más cercana al Pacquiao feroz de otros combates, la reyerta se tornó aburrida con Mosley yendo hacia atrás, tirando muy pocos golpes porque prefería defenderse antes que arriesgar y ser presa de la velocidad de “Pacman”.

Para el octavo asalto, con los aficionados silbándole a los dos púgiles, se vio un intercambio rápido de golpes en el que sacó la mejor parte el filipino. El colmo fue una supuesta caída que marcó el tercer hombre del ring en el décimo cuando Pacquiao cayó per víctima de un empujón de Mosley pero eso bastó para que el encargado del combate le marcara el conteo al filipino.

Las tarjetas quedaron 119-108, 120-108 y 120-107, todas a favor del siempre campeón, Manny Pacquiao.