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La decisión de la Federación Nicaragüense de Fútbol (Fenifut) de reprogramar el duelo América-Real Madriz, tras las acusaciones de Xilotepelt, deja más claro que nunca que sí hubo irregularidades. De otra forma no tiene sentido, si es que algo de este caso lo tiene, el hecho de repetir un juego, algo sin precedentes en la historia del fútbol.

El propio federado, José María Bermúdez, informó al colega Alejandro Bendaña antes de viajar con la selección a Cuba, que hay cosas que hacen sospechar que se faltó a la “deportividad” en la goleada 7-1 del América sobre Madriz, luego de ver los informes de árbitros, comisario de juego y escuchar a los involucrados.  

Pero explica el federado que no hay forma de probarlo y por eso harán de nuevo el juego que definirá la permanencia de los rojos o del Xilotepetl en Primera División.

Lo curioso es que este caso es similar a las acusación que hizo Fenifut a Armando Collado luego de la goleada 5-0 de Guatemala a Nicaragua el año pasado, que tiene al jugador, de por vida, fuera de toda actividad futbolística.

Para esa historia la Federación no tiene más prueba que una carta firmada por jugadores que testifican contra Collado, quien supuestamente fue culpable de haber “vendido” un juego en el que jamás participó. Y sin embargo, esa firma bastó, pues jamás escucharon la versión de Armando ni se presentaron otras pruebas, pero la decisión fue tajante: castigado de por vida y sin posibilidad a defenderse.

Y para este caso, América-Madriz, los árbitros y el comisario dejan claro que hubo ese concepto tan ambiguo que usa la federación para definir las irregularidades: “falta a la deportividad”, pero no pesa tanto sus informes como para decidir tan tajante como sí lo hicieron en el caso de Collado.

Lo más increíble es que en el comunicado que envía la Federación a los clubes involucrados, América y Xilotepetl, argumentan la decisión en base al artículo 36 del Código Disciplinario, que en ninguno de sus incisos tiene que ver con la decisión de reprogramar el partido. No hay un solo argumento para tomar esta ridícula decisión.