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Dos equipos súper-armados, como si estuvieran preparados para la guerra del fin del mundo; gozando de buena salud incluyendo al francés Eric Abidal, aparentemente tan restaurado como el David de Miguel Ángel; hambrientos de mayor gloria; con grandes facilidades para buscar el gol por diferentes métodos y caminos; manejados por “Generales” como Guardiola y Ferguson, que rivalizan al estilo Napoleón-Wellington; intentarán destrozarse hoy en el mítico estadio de Wembley, cuando salten a la trinchera en persecución de una victoria que permita conquistar la Champions 2011, y seguir inyectando su orgullo.
Manchester United y Barcelona deben protagonizar un duelo feroz, no apto para apostadores y cardíacos, y terriblemente intrigante en las consideraciones previas. Eso sí, favorito el Barsa, por ese centro del terreno tan creativo, combinativo y garante del mayor tiempo de posesión del balón; por el indiscutible oficio de una defensa experimentada y muy hábil; y sobre todo, por la presencia casi siempre desequilibrante de Lionel Messi.
Sin embargo, equipos como el Hércules, el Arsenal y el Real Sociedad, hicieron trizas los pronósticos derrotando a los azul-grana, mostrando que, aún atravesando por una etapa grandiosa, también son vulnerables.
Para los del United, hay un fondo de venganza. El 25 de mayo de 2009, Van der Sar, O’Shea, Ferdinand, Vidic, Evra, Park, Rooney, Giggs, Berbatov, Carrick, junto a Cristiano Ronaldo y Carlos Tévez, posiblemente un mejor equipo, masticaron rabia en otra Final al ser vencidos 2-0 con las “puñaladas” de Eto’o y Messi en el Olímpico de Roma.
Ese Manchester, invicto en sus último 25 partidos de Champions, defensor del título, arrancó con furia. Al minuto, Cristiano obligó a Valdés a sacar un potente y envenenado disparo, y el Barcelona, bien apretado, con Yaya Touré y Sylvinho en la defensa, acompañando a Piqué y Puyol, no encontraba forma de salir.
“Si jugamos como en 2009, perdemos”, ha advertido Guardiola, explicando: “Tenemos que ser más rápidos y precisos en entrega y proyección”, y recordando que pese al disparo de Xavi al poste, el mano a mano que Van der Sar le gana a Henry y el discutible penal a Messi, aquel Barsa no pudo imponer un gran porcentaje de posesión del balón.
La rapidez de ‘Chicharito’, la furia de Rooney, y la incidencia de ese formidable ecuatoriano que es Antonio Valencia, podrían obligar a Guardiola a utilizar a Mascherano y sentar a Abidal. Al ocurrir esto, Puyol sería desplazado hacia la izquierda, y el desdoblamiento de Busquets, adquiriría una mayúscula importancia, mientras por el Manchester, Giggs y Carrick, pelean el centro del campo, algo que logró hacer el Arsenal en su más reciente victoria sobre el Barsa.
Lo más incómodo para el Barsa, es “la bolsa o la vida” a un juego, sin revancha, sin posibilidad de especular. Que el Barcelona es el mejor equipo del mundo, no hay duda. Lo era el Manchester invencible en 2009, y terminó “desarmándolo” el Barsa. Estos Diablos de Ferguson, aparte del Real Madrid, tienen el armamento y los recursos para retar con grandes posibilidades al equipo catalán en todo, a un juego. Ahora, la intriga es: ¿podrán hacerlo?
Independientemente de los intangibles, no puedo dejar de creer en el Barsa. Es mi favorito.

 

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