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Ahí estaba Juan Ramón Palacios Pérez, sentado detrás de un biombo de cartón comprimido, el mismo que por años fue la pared que su pequeño cuarto en la casa de su mamá, Bertha Rosa Pérez (61 años), en el barrio Francisco Meza.

El ahora campeón mundial mínimo interino (105 libras) de la AMB nos recibe en el humilde hogar que lo vio nacer, que albergó sus ilusiones, que presenció en silencio sus alegrías, sus llantos de niño y hasta la pérdida de su padre hace seis años, sus sonrisas y tristezas, en fin, es aquí donde sus recuerdos llegan y desaparecen.

“Aquí es donde nací y viví por mucho tiempo, hasta que hace dos años el presidente Daniel Ortega me regaló un techo en las Casas para el Pueblo, pero aquí es donde junto a mi madre y padre luché por salir adelante, por hacer realidad el sueño de mi padre de tener un hijo campeón mundial, que estoy seguro que donde se encuentre debe estar orgulloso porque cumplí”, dijo con los ojos vidriosos Juan, conocido en el ambiente boxístico con el mote de ‘Exterminador’ y que tiene registro de 28 victorias (21 KO) y 3 derrotas en su carrera que despegó el 27 de febrero de 1999.

Palacios está casado con Tatiana Rivera, con quien ha procreado tres hijos, Moisés Aaron (14 años), Jorgelis Rashell (11 años) y Tatiana Rashell (14 meses), pero además tiene dos retoños por fuera: Mariela del Carmen (13) y John Emmanuel (10) Palacios Umaña.

Su infancia
Palacios procede de una familia compuesta por cuatro hermanos, tres varones y una mujer. Su papá (fallecido), Juan Bautista Palacios, fue un hombre trabajador que inculcó valores a sus hijos, y durante su existencia deseó tener al menos un hijo profesional y un campeón mundial.

Desde pequeño, Juan y sus hermanos aportaban a la economía del hogar, vendiendo chicle, maní y caramelos en el Mercado Oriental y en las diferentes rutas de buses de la capital.

“Yo sé lo que es el sufrimiento, junto a mi familia aguantamos hambre, a veces solo teníamos para tortilla con sal y el vaso de agua era para terminar de llenarnos. Fueron tiempos duros, pero gracias a Dios mis padres fueron personas trabajadoras y nos inculcaron ese espíritu de lucha, de no darse por vencido ante las dificultades”, declaró.

Trabajar y estudiar fueron las prioridades de Juan desde muy chico, y a base de esfuerzo logró culminar el tercer año de secundaria y después producto de empeño particular cursó y aprobó cuarto y quinto año, mientras sus aspiraciones universitarias se quedaron congeladas.

“No pude hacer realidad el sueño de mi papá y mamá de convertirme en un egresado de la universidad, mi trabajo, el boxeo y obligaciones familiares me lo impidieron, pero sí hice realidad lo de campeón mundial”, afirma Palacios.

En su barrio era un niño inquieto, aunque pésimo a los golpes, porque en el colegio siempre lo terminaban apaleando. Por tal motivo fue que su papá decidió meterlo a aprender boxeo, aunque no fue del agrado de su mamá.

Su inicio en el boxeo
Entraba a los 12 años cuando su papá se lo llevó al gimnasio Alexis Argüello a empezar su aprendizaje. En contra de su voluntad, pero obediente al mandato de su padre, se metió a entrenar las artes de un deporte violento, pero apasionante.

“No quería practicar boxeo, no me interesaba para nada, pero mi papá me motivaba y me decía que era por mi bien, que algún día podría convertirme en campeón. Que el dinero estaba ahí, pero que había que atreverse a tomarlo”, expresó Juan.

Con el tiempo se vio atrapado por este deporte y lo tomó en serio, debutó en el aficionado y cosechó registro de 46 victorias con 8 derrotas. Fue medalla de plata en el Centroamericano de San Pedro Sula, Honduras, en 1997. Se ganó el derecho de estar en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Maracaibo, Venezuela, en 1998, y perdió por descalificación con Iván Calderón en los 48 kilos.

“Fueron grandes experiencias. Al pasar los años me percaté que mi papá tenía mucha razón y me metí en la cabeza hacer realidad su sueño, me dije que iba a pelear con uñas y dientes para llegar a convertirme en campeón mundial. Ante su tumba lo prometí y en 2008 lo conseguí, cuando vencí por nocaut al puertorriqueño Omar ‘Pastor’ Soto y me adjudiqué el cinturón interino de las 105 libras del CMB”, puntualizó el ahora dueño del fajín mínimo AMB.

El debut en el profesionalismo de Palacios fue en 1999, contra Benito Rojas, a quien superó por KO técnico en cinco asaltos. Su primera apoderada fue Ana Francis Donaire, quien dirigió su carrera hasta llevarlo a su primer chance titular en 2002 ante José Antonio ‘Jaguar’ Aguirre, quien fue mandado a la lona, pero retuvo su corona por decisión dividida.

“No me frustré por haber fallado, porque había dado una gran pelea, a pesar de mi inexperiencia. Aunque después, cuando Ana Francis se fue a vivir a Los Ángeles y nos dejó al garete a varios peleadores, sí quise abandonar el boxeo, me sentía desmotivado y enfermo de estreñimiento, pero mi esposa se metió a trabajar con una marca y me aconsejó que tomara los productos que iban a mejorar mi salud y mi vida, algo que ahora reconozco fue cierto”, admite.

“Pedí la cancelación de mi contrato con Ana Francis ante la Comisión Nicaragüense de Boxeo Profesional (Connibop) y me fue dada. Después busqué a Mario García para que me manejara y aceptó, así que seguí con más fuerzas en mi carrera”, agrega.

El sueño hecho realidad
Para 2007, Juan se encontraba metido en una monotonía en su trayectoria, realizaba una o dos peleas al año, pero fue cuando empezó a trabajar con Mario García, quien a través de la promoción que tenían firmada con Don King Productions llega la segunda oportunidad de disputar una corona del mundo ante el puertorriqueño Omar Soto.

Para ese entonces el nicaragüense tenía un poco más de 14 meses de no pelear, pero había que tomar el riesgo y buscar cómo concretar la ilusión de su desaparecido padre. Juan se fue a la Isla del Encanto y en el décimo round logró fulminar por nocaut técnico al supuesto favorito, quien quedó de rodillas ante el feroz castigo de Palacios.

“Fue emocionante, lloré, reí y grité, fue algo maravilloso, Dios me había dado esa bendición y me sentí feliz por haberle cumplido a mi papá, Juan Bautista Palacios, un sueño que no pudo celebrar junto a mí, pero que de seguro está feliz donde se encuentre”, reconoce el campeón.

Después de realizar dos defensas del cinturón mínimo interino del CMB, frente al chino, Teruo Misawa, que cayó por KO técnico en siete asaltos y contra el mexicano Erik Ramírez, quien fue doblegado por la misma vía en 10 rounds, Palacios perdió la corona ante el monarca regular, el tailandés Oleydong Sithsamerchai por decisión mayoritaria el 27 de noviembre de 2009.

“Yo aún creo que no merecía perder esa pelea, pero estaba en el terreno del campeón y no me favoreció la puntuación. Me frustré un poco, mi contrato con Mario García se terminó y entonces firmé con la empresa Prodesa para que siguiera manejando mi carrera”, menciona el púgil.

La gran conquista y Palacios hace historia
Juan Palacios regresa a los encordados un año después de haber perdido la corona ante Oleydong, fue ante el colombiano Luis Carlos León, un rival escurridizo y que sometió a complicaciones al pinolero, que al final terminó imponiéndose por decisión unánime en 10 rounds y se adjudicó el título Fedelatin de la AMB.

Eso bastó para ser colocado como número uno en el ranking mundial y ser considerado retador oficial a la corona interina 105 libras AMB que en ese momento poseía el mexicano Samuel ‘Sammy’ Gutiérrez.

Los manejadores del azteca intentaron evadir a Palacios y hasta ofrecieron una cantidad de dinero para que Sammy realizara una defensa más, pero el equipo de trabajo del ahora monarca no aceptó y la batalla quedó planteada.

Y el pasado 21 de mayo de 2011, en San Martín Texmelucan de Labastida, Puebla, México, Juan hizo historia al convertirse en el primer peleador nicaragüense en coronarse en tierra azteca y por decisión unánime.

“Gracias a Dios y la preparación que tuve, pude vencer a un rival fuerte, que soportó todo mi castigo. Fue una gran pelea y espero, ahora que soy campeón, defender mi corona dos o tres veces más, para después saltar a las 108 libras”, aseguró Juan.

¿Cuántos años más en el boxeo?

“Mira, mi esposa no quiere que siga en el boxeo, pero le contesto que necesito hacerlo para ganar un dinero extra al que obtenemos vendiendo producto nutritivos de Herbalife. Yo calculo que me quedan fácilmente tres años en este deporte, porque aunque tengo 30 años, me siento como chavalo de 25,  con mucha energía y vitalidad”, menciona.

Golpe por golpe

Para terminar esta entrevista con el monarca de las 105 libras interina de la AMB, le propuse que hiciéramos un intercambio de metralla, de preguntas y respuestas directas.

¿Aún parrandeas?
“No, soy evangélico gracias a Dios y me congrego martes y domingos”.

¿Dónde y cómo conociste a tu esposa?
“Fue en el año 2000 en el gimnasio Alexis Argüello, ella llegaba a practicar boxeo y desde que la vi me prendió. Me noqueó”.

¿Es cierto que te enseñó a tirar el cruzado de derecha?
“Jajajaja”, sonríe. “La verdad es que ella me decía que usara ese golpe y hasta veces me amenazaba con conectarme uno si no hacía caso”.

¿Quién manda en la casa?
“Ella, no hay la mínima discusión al respecto. Lo importante es que vivimos en un ambiente agradable, muy familiar y con la dirección de Jesucristo”.

¿Qué piensas hacer con el dinero que ganes en tus defensas?
“Bueno, pues no es mucho las bolsas que pagan en estas categorías, pero quiero invertirlos muy bien”.

Después de ganar el título, ¿cuándo regresas a entrenar?
“Este lunes vuelvo a los entrenamientos, necesito estar en condiciones para la próxima fecha de pelea. Quiero sacarle el máximo provecho a esta corona y defender dos veces en este 2011”.

¿Tenés algún sueño?
“Sí, quiero ver la casa de mi mamá reconstruida, por eso le pediré ayuda al presidente Daniel Ortega, para que mi querida madre viva en una casa digna”

El orgullo de su mamá
La señora Bertha Rosa Pérez pasó escuchando con detenimiento a su hijo. Fue testigo de sus sueños, de sus logros y los obstáculos que ha vivido a sus 30 años.
Así que cuando terminó de hablar Juan, ella me pidió que deseaba expresarse, que necesitaba que su hijo supiera la admiración que sentía por él.

“Me siento orgullosa de tener un hijo como él, creo que es espectacular. Para mí seguirá siendo mi chiquito, porque es el más pequeño de sus hermanos, pero con mucho… Cada vez que sube al ring me siento segura que va a ganar porque se entrena muy bien”, indicó.

¿Le gusta verlo pelear?
“No, para nada, pero tengo que apoyarlo porque eso es lo que le gusta. Siempre le pido a Dios que nadie salga lastimado. Estos pobres muchachos se ganan el dinero y bien ganado”, indica Pérez.

Ése es Juan Palacios, el actual campeón mundial interino 105 libras AMB. El primer púgil nica que se corona en México y por decisión unánime. ¡Felicidades ‘champion’!