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El exbicampeón mundial, Rosendo Álvarez, se trasladó a las afueras de California para enfocarse en su nueva misión, una que parece más difícil por su edad, pero asegura que la experiencia y deseos de pelear lo tienen concentrado en la determinación de buscar un tercer título y convertirse junto al “Flaco Explosivo”, Alexis Argüello (q.e.p.d.), en los únicos nicas con tres coronas.

De los detalles del por qué tomó esta decisión a sus 41 años, Rosendo confió a EL NUEVO DIARIO de su separación con Ana Francis Donaire y los errores que le hicieron desconcentrarse de su carrera hasta su derrota ante “El Travieso” Arce.

“Yo fui el que fallé. Dios siempre me puso en el camino del triunfo. Pero caí en las mentiras de la fama, en los falsos amigos, anduve de enamorado y eché a perder  mi vida”, dijo Álvarez, mientras se alistaba para entrenar con Randy Caballero un peleador de origen nicaragüense.

“Desde antes de mi pelea con “El Travieso” no estaba bien, mi vida era un desorden y claro, era difícil ganar así. Ya mi relación con Ana Francis estaba mal y eso fue el principio del fin. Ahora tengo una nueva relación. Hace cinco años me separé de Ana Francis pero somos buenos amigos”, indica.

 “Ahora estoy aquí con esta idea en la cabeza, confiando en Dios en que puedo ser campeón mundial. Me gustaría enfrentarme al japonés que derrotó a Daniel Díaz (Koki Kameda) porque sé que puedo con él y varios más. Pero si regreso y siento que no puedo, yo mismo lo voy a decir y me retiro. Sin embargo sé que soy fuerte, que nací para esto, para pelear, ser un guerrero y si fuera a morir en el ring sería el hombre más feliz, y si no, me retiro y espero mi incursión al Salón de la Fama”.

Rosendo gestiona su inducción al Salón de la Fama del boxeo en Canastota, Nueva York. “En cualquier momento me llaman para lo del Salón de la Fama, pero quiero antes regresar y probar por última vez. El plan es pelear en octubre en 118 libras y luego tratar de bajar hasta las 115 para buscar una pelea por título”, explicó el púgil.