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Ahora es el Heat, el equipo en el hoyo. Dallas se le sentó encima con esa volcada de Nowitzki y los triples de Jason Kidd y Jason Terry, estableciendo una diferencia de siete puntos 108-101 con 33 segundos pendientes. Finalmente, en una batalla que obligó al incidente Dwayne Wade, severamente golpeado en la cadera, a permanecer 13 minutos fuera de acción, más de un período, el Heat cayó 112-103, y regresa a Miami con la soga rascando su cuello, obligado a victorias consecutivas para voltear ese 2-3 tan imprevisto como martirizante.

Una vez más, el final de juego fue enloquecedor. Dallas entró al último cuarto con ventaja 84-79, pero el Heat, con un Wade lo necesariamente reconstruido físicamente, aprovechó un preocupante bajón de voltaje de los Mavericks con fallas de Terry y Nowitzki, un mal pase a Chandler y dos perdidas de balón, para adelantarse 96-95 con un robo a Marion, y canastas de Wade recibiendo de Lebrón y de Haslem asistido por Wade.

En ese momento, después que el Heat ganó el primer cuarto con un triple cerrador de Chalmers 31-30; perdiendo 30-26 el siguiente período, víctima de los seis puntos de Nowitzki en los últimos dos minutos, igualando el marcador y proporcionando ventaja 60-57;  y siendo superado 24-22 en el tercero por el canasteo de cierre realizado por Chandler y Terry, el equipo de Miami echaba lumbre, y parecía imparable con el empuje de sus tres grandes.

No fue así, después de un triple nítido de Wade que los adelantó 99-95, Dallas resurgió, forzó un empate a 100 puntos, y continuó sin detenerse hasta garantizar la victoria. En los últimos 4.41 minutos, el Heat solo logró cuatro puntos, una ofensiva próxima a lo miserable, con James y Wade fallando intentos de tres.

La falta de Wade por tanto tiempo, y su incomodidad de jugar golpeado, fue un factor decisivo. Pese a eso, fue el máximo anotador de Miami con 23, superando a Bosh, quién marcó 19, y también a Lebrón, que se conformó con 17, pero registrando 10 rebotes y realizando 10 asistencias. Por Dallas, el extraordinario Nowitzki logró 29 puntos, Terry 21 en gran noche ofensiva, y el efectivo Barea 17.

Era el partido que Dallas no podía perder, para poder mantener latiendo sus esperanzas regresando a Miami, y lo ganó, saltando sobre la advertencia de Lebrón: “este va a ser el juego de mi vida”.

dplay@ibw.com.ni