•  |
  •  |

¡Oh mundo, no puedo abrazarte apretándote lo suficiente!, debe haber gritado el gigante alemán Dirk Nowitzki, mientras escapaba hacia los vestidores distanciándose de cámaras, micrófonos y libretas. Quería llorar sin ser visto. El estallido emocional después de cuatro series postemporada, era algo íntimo.

Nowitzki, seleccionado sin temor a la mínima equivocación, como el Más Valioso de esta final, saltando encima de los “Monstruos” Lebrón James y Dwayne Wade, y dejando atrás al efectivo Chris Bosh, los tres pilares fundamentales de las encendidas pretensiones del Heat, empujó a los Mavericks, a la conquista de su primer título en la NBA, sin necesidad de llegar a un séptimo juego en ninguna de las series. Lo más cerrado fue 4-2 a Portland en el primer Play Off, y 4-2 al equipo de Miami en la final.

Cuando cayó el telón de la temporada regular, Dallas no se veía tan inmenso como lució la noche del domingo, destrozando las ilusiones del Heat. Después de terminar cuatro juegos atrás de los Spurs de San Antonio en su zona, los Mavericks tampoco se veían del tamaño de los Lakers, los Bulls, los Celtics y el Heat. Imponiéndose 4-1 contra pronósticos a Celtics y Bulls, el Heat fue considerado favorito para liquidar a Dallas en seis, pese a lo impresionante que fue la forma en que los Mavericks, barrieron 4-0 a los Lakers de Kobe y Gasol. Los analistas consideraron que al igual que los Bulls, necesitados de un mejor acompañamiento para Derrick Rose, los de Dallas atravesarían la misma dificultad, viendo a Nowitzki atrapado en el laberinto de la soledad.

La intriga ¿cómo sobrevivir sólo con la incidencia de Nowitzki?, estuvo latente en todo momento. Dirk, había sido figura cumbre en la increíble resurrección en el juego 2, borrando una desventaja de 15 puntos, cuando el equipo parecía saltar hecho añicos. Empatar la serie 1-1 con ese “robo de botín” a última hora, fue clave para resistir la derrota por 88-86 en el tercer juego, y volcarse con victorias consecutivas 86-83 y 112-103, antes de regresar a Miami, sólo para aplicar la última puñalada 105-95.

Contrariando a los expertos, Nowitzki no estuvo solo. Jason Terry, quien logró 27 puntos en el juego de la coronación; el boricua Barea tan inquieto como efectivo marcando 17 y 15 en las últimas dos victorias; en tanto Shawn Marion y Tyson Chandler funcionaron como contribuyentes; Jason Kidd hizo sus apariciones oportunas; y DeShawn Stevenson, fue útil con su escopeta disparando desde afuera.

Nada que discutir. El equipo que lució inmenso, fue Dallas.

dplay@ibw.com.ni