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“Lo esencial es trabajar garantizando un circuito cerrado de confianza”, ha pensado siempre Denis Martínez, moldeado desde muy joven en el profesionalismo, observando cómo funcionaban diferentes managers con sus equipos de apoyo, desde Earl Weaver en 1976 hasta Bobby Cox en 1998.

Sin embargo, como pelotero novato, Denis vio aquí en casa lo difícil que es manejar la Selección Nacional. Debe recordar a Heberto Portobanco atravesando por mil dificultades en 1972, en el Torneo realizado en Dominicana, renunciando en medio de una tormenta antes del Mundial, y en 1999, cuando él tomó las riendas para los Panamericanos de Winnipeg, supo controlar con serenidad algunas contradicciones  menores.

Cuando Denis recibió la propuesta para ser manager de la Selección, de cara al Mundial que se efectuará en Panamá, pensó en rodearse de gente alejada de complicaciones, pero al mismo tiempo con la capacidad necesaria para ser útil en el proyecto. Y el primer nombre que colocó sobre el tapete, en el apartamento en que habita, en Júpiter, fue el de Davis Hodgson, y después mencionó a Cairo Murillo, Adalid López y Henry Roa. Tenía interés en Sandy Moreno, pero le habían informado que tenía otros compromisos.

¿A quién no le gusta dormir tranquilo?  Y eso solo le consigue con una confianza plena en tus soportes, que es lo que Denis busca.

Como Martínez, comprometido con equipos de liga menor de los Cardenales, no puede venir hasta en las primeras semanas de septiembre, tanto Davis como el resto del grupo técnico tendrán que comenzar lo más pronto su trabajo de asistencia, funcionando como observadores, llevando apuntes, haciendo evaluaciones y preparando recomendaciones.

El mejor hombre que yo he visto en esa faena es Tony Castaño, factor en el éxito deportivo de las Selecciones vistas entre 1971 y 1978, en eventos de diferentes niveles de exigencia.

Davis tiene experiencia y deberá combinar su esfuerzo con la dirección del equipo costeño, y siendo, mientras Denis llegue, la cabeza del grupo.

Obviamente Feniba debe realizar algunas reuniones con ellos y confiar en el entendimiento que van a conseguir.  Darle forma y fondo al proyecto de un equipo nacional, toma tiempo.

El grupo de Castaño utilizó más de un año para sacarle provecho a aquel equipo, que mezcló veteranía con el impulso de la juventud. Así que hay que apurarse para que cuando aterrice Denis tenga un detalle pormenorizado de los pro y los contra de cada pelotero considerado una posibilidad.

dplay@ibw.com.ni